El “Último Primer Día” (UPD) es uno de los eventos infaltables para los alumnos de quinto año de la secundaria que celebran, además, la presentación del buzo y la cena de egresados a lo largo de todo el ciclo lectivo. El festejo, que en algunas ocasiones puede ser desmedido, ha preocupado a las autoridades de la Dirección General de Escuelas y a las de la Universidad Nacional de Cuyo, quienes habían advertido, en un primer momento, que no permitirían el ingreso de estudiantes en estado de ebriedad. Sin embargo, este miércoles informaron que los acompañarán en todo momento hasta que los padres puedan ir a buscarlos.
El UPD se celebra la noche anterior al comienzo de las clases, que será este lunes 27, y los chicos ya tienen contratado el lugar y el traslado para poder celebrar su último primer día.
En el festejo, el consumo de bebidas alcohólicas “está garantizado”, señalaron algunos alumnos – y en ocasiones hasta la misma escuela les ofrece el desayuno para espabilarlos-, que fueron consultados por El Sol. Y agregaron que hasta puede haber consumo de algunas sustancias: “Y un porrito puede haber, pero nada solamente eso”, sostuvieron.
“Nosotros vamos a festejar en conjunto con cuatro escuelas y lo hacemos en un lugar grande para que podamos festejar todos. Cerca de las seis nos busca una traffic que nos lleva al colegio”, comentó un estudiante.
La idea de festejar en conjunto se debe a los costos: el valor del quincho es de $30.000, el DJ asciende a los $20.000 y el colectivo de traslado otros $20.000. Todo esto se reparte, lo que abarata el festejo. “Somos 105 nosotros, así que no es mucho”, opinaron.
Algunos estudiantes tienen pensado ir a desayunar antes de ir a clases. Otros, en cambio, aseguran que la idea es continuar el festejo dentro del aula o simplemente descansar mientras la profesora dicta la materia.
“Contratamos un quincho y un micro para festejar el UPD y cada uno debe llevar una botella de alcohol que puede ser vodka o fernet, depende, y de ahí nos vamos a desayunar y después a la escuela”, señaló una joven de 17 años.
Los padres reconocen la existencia de este evento y acompañan a sus hijos con los gastos para que puedan festejar en un lugar privado que sea seguro. Además, prefieren pagarles el traslado para evitar que se suban a un auto con un conductor alcoholizado.
“En mi época esto no se hacía y me arrepiento un montón no haberlo vivido porque hubiera sido un recuerdo más de mi adolescencia. Así que quiero que mi hija lo viva, disfrute y haga todo el ritual de ese evento. Sé que involucra que vaya trasnochada a la escuela, pero bueno, es algo que tiene que vivir”, señaló Viviana, madre de una estudiante de quinto.
La contención planificada de la DGE
En el memorándum número 15 que la Dirección General de Escuelas envió el miércoles por la tarde a los establecimientos educativos, se instruyó a directivos y docentes en diversos ítems que deberán tener en cuenta en caso de tener un alumno intoxicado.
- Brindar apoyo y contención. No culpabilizar ni estigmatizar.
- Ir a otra zona de la institución a resguardarlo. No dejar solo al adolescente
- De ser necesario, llamar al Sistema de Emergencia Médico, público o privado.
- Respetar la confidencialidad de la situación procurando que no intervengan actores innecesarios.
- Convocar a algún miembro de la institución con quien el estudiante tenga un vínculo cercano.
- Llamar a los padres o responsables del adolescente.
- Convocar al servicio de Orientación.
Lo resuelto por la UNCuyo
En las escuelas dependientes de la Universidad Nacional de Cuyo se envía un comunicado previamente a los referentes familiares donde se les informa: primero, que la institución no organiza ni promueve ningún tipo de eventos previos al inicio de clases y, segundo, que si el estudiante no se encuentra en condiciones de estar en la escuela, serán llamados e invitados a retirar a esos estudiantes que no estén en condiciones de estar en clase.
