Masterchef sigue avanzando y las exigencias a los participantes, por parte de los integrantes del jurado, son cada vez más. Frente a ese panorama, este miércoles María Sol Ferrero no pudo evitar la presión y se puso a llorar luego de ver cómo le salió su preparación.

El desafío de la gala consistía en realizar un plato que contenga, entre sus ingredientes principales, remolacha. María Sol decidió hacer budines, pero el resultado final le resultó muy desagradable.

“Me quedó de color caca, es como si te encontraras un sorete en la calle”, se lamentó y agregó: ” No me gusta lo que hice, no siento la remolacha y el aspecto es horrible. Realmente estoy perdida y no llego a hacer otra cosa. ¡No tengo nada!”, agregó, con lágrimas en los ojos, mientras sus compañeros la consolaban.

Al ver esta escena y ante el pedido de sus colegas, Betular salió al rescate y trató de tranquilizarla al mismo tiempo que la asistía para que haga una sopa de remolachas. “Fuera budín bienvenida la sopa. Repetí conmigo”, arengó el chef.

Con información de Ciudad