Después de 27 años sin tocar en Argentina, este sábado y domingo, The Police volverá a presentarse en nuestro país. La última vez que lo hizo fue en 1980, cuando dio dos conciertos, uno en el boliche New York City y otro en el estadio Obras. Ahora, el grupo formado por Sting en bajo y voz, Stewart Copeland en batería y Andy Summers en guitarra, deberá demostrar que la química sigue intacta, ante más de 120.000 personas, quienes los verán en los dos conciertos programados en River.

   COMIENZA LA BANDA. Fue en 1976 cuando el baterista Stewart Copeland, del grupo Curved Air, llegó desde Londres a Newcastle y quedó hechizado por el cantante y bajista de la banda local Last Exit, al que todos llamaban Sting (aguijón), porque siempre asistía a los ensayos con remeras a rayas negras y amarillas. Andy y Sting fueron presentados por un periodista local, tomaron cerveza e intercambiaron teléfonos.

   Sting había tocado en otras formaciones, como la Phoenix Jazzmen y la Newcastle Big Band.También se había recibido de profesor de Literatura y había dado clases en un par de colegios de esa ciudad. Casado y con un hijo de seis semanas, dejó Newcastle para irse a vivir a Londres. Pensaba que en esa ciudad su banda, Last Exit, tendría el éxito merecido, pero las cosas no anduvieron bien para el grupo.

   La fama estaba en otro lado. “Durante aquellos días, Stewart me llamó una mañana para decirme que había encontrado un guitarrista y me preguntó si podía ir a escucharlo. Le dije que tendría que llevar a mi hijo, porque mi mujer tenía ensayo. Llegué y me presentó a Henry Padovani. Empezamos a tocar dos canciones que había compuesto Stewart.Mi hijo Joe, que había permanecido dormido en medio de aquel ruido, de pronto se despertó para pedir un biberón. Se lo preparé, se quedó dormido otra vez y seguimos tocando.

   Al rato Henry preguntó: ‘¿Ha habido algunos momentos realmente?’. Él era de Córcega y hablaba mal el inglés. Nosotros asentimos convencidos: sí, algunos momentos realmente. A partir de entonces, nuestros arrebatos de inspiración musical quedarían bautizados como ‘momentos realmente’. Y así nació The Police, con algunos ‘momentos realmente’ aislados, un biberón y un par de acordes potentes”, así describe Sting el inicio de la banda en su libro autobiográfico, Broken music.Andy Summers llegó cuando la banda hizo una pequeña gira como grupo soporte de Cherry Vanilla. Finalmente, Padovani dejó el grupo.

   The Police cambió su estilo y abandonó lo que en aquella época denominaban “rock de anfetamina”, debido a la gran velocidad a la que tenían que tocar. Así fue como, a fines del 77, el grupo era casi una nueva banda,debido a que Summers logró aportarle más influencias del reggae y el pop. En 1978 grabaron el disco Outlandos d’amour.

    La suerte estaba del lado de los Police, ya que la BBC prohibió dos temas. Uno fue Roxane, por tratarse de una historia de prostitutas, y el otro Can’t stand losing you (No puedo soportar perderte), considerando que era una apología al suicidio. Ahora sí, todo el mundo quería saber qué era The Police.

   COMIENZA EL ÉXITO. Los tres policías se embarcaron en una gira por Estados Unidos, en la que invirtieron todos sus ahorros. A sus shows asistían más personas.

   Rápidamente, los temas de The Police se escuchaban por todo Estados Unidos.Ya en Inglaterra, dieron una serie de conciertos en festivales universitarios y comenzaron a entender que algo había cambiado. Por fin consiguieron lo impensado: la BBC se rindió ante los Police y emitió uno de sus conciertos en vivo. Llegó el éxito, el mundo se peleaba por la banda, y esta grabó cuatro discos más: Regatta de blanc, Zenyatta Mondatta, Gosth in the machine y Syncronicity. Pero también vinieron los problemas.

   COMIENZA LA NOCHE. El equilibrio se instaló: si bien a fines de los 70 el mundo se peleaba por The Police, a principios de los 80 sus integrantes se peleaban por el mundo. A esa altura, las diferencias entre Copeland, Sting y Summers eran públicas. Los días de grabación del disco Ghost in the machine habían sido un infierno. “Discutían por cada acorde, cada nota y cada letra. Siempre terminaban a las trompadas”, comentaba uno de los ingenieros de sonido del estudio. En la tapa del disco se ve la cara de cada uno de los miembros digitalizada sin entenderse bien quién es quién: “Nunca pudimos ponernos de acuerdo en el orden de las fotografías.

   Los tres queríamos estar en el medio y ninguno estaba dispuesto a ceder”, relataría Sting varios años más tarde. Miles Coplenad, representante de la banda, explicaba: “Hay muchos problemas personales entre ellos. Cuando empezaron coincidían en lo que convenía hacer y fueron puliendo el diamante en bruto. Pero al ir evolucionando como personas y como famosos, se terminó la tolerancia. Sting escribía la mayoría de los temas y buscaba los títulos. Los demás proponían algunas cosas pero no lo convencían.

   Todo eso generó muchas peleas”. La noche del 3 de marzo de 1984, luego de tocar en Australia, Sting reunió a Copeland y Summers y les anunció que no seguiría con la banda. Esa noche, el bajista había tenido que salir a tocar con dos costillas fisuradas; es que, antes del concierto, otra pelea se había desatado, vaya a saber por qué, entre él y el baterista. Dos años más tarde, se reunieron para hacer un compilado. La idea era grabar nuevas versiones de algunos temas.No pudieron,sólo alcanzaron a ponerse de acuerdo con la versión de Don’t stand so close to me.Por su parte, Sting ya había editado su primer disco solista.

   Ese mismo año, se juntaron para un concierto organizado por Amnesty, la próxima reunión sería ya en la década del 90, para festejar el casamiento de Sting.

   COMIENZA EL REGRESO.“No quiero volver a The Police, no quiero volver al colegio”, palabras más, palabras menos, esta fue una de las tantas respuestas que Sting dio en los últimos 23 años. Pero lo cierto es que más de 200 millones de dólares hicieron que Sting volviera al colegio. Ese será el monto de dinero que la banda recaudará cuando termine su gira mundial, en junio del año que viene.

   Otra razón es la falta de inspiración de Sting para grabar un nuevo disco solista. Criticado por vanidoso y egocéntrico, alabado por talentoso, extravagante al extremo de hacer esperar una hora a su público en un concierto porque no llegaba una camisa que tenía el último diseño de Versace y apasionado por la música al punto de aprender a tocar el laúd y grabar un disco con canciones del siglo XVI, Sting vendrá otra vez a Argentina con su banda: The Police.

   El sábado a las 21.30 en River ya no habrá margen para recordar la historiani mucho menos para argumentar su vuelta. Por fin habrá llegado el momento de volver a escuchar a la banda que se adueñó de los 80 y que todavía respeta algunos códigos. Sus conciertos tienen poco de puesta en escena, la música sigue siendo la principal protagonista. Cuando terminen su gira, los habrán visto más de dos millones de personas. Sus seguidores no los olvidaron, permanecieron observando cada movimiento que hicieron y estuvieron vigilándolos.