“El estafador de Tinder” -The Tinder Swindler- es uno de los documentales de Netflix de los que todo el mundo está hablando, porque se trata de una historia real que comienza con el relato de tres mujeres que cuentan cómo fueron engañadas por un joven que las contactó por la popular aplicación de citas. El acusado es Simon Leviev, sobre el que gira la trama y al que las víctimas, a partir de ciertas artimañanas, terminan dando fuertes sumas de dinero.
La historia está basada en el reportaje que hizo el diario noruego VG, publicado en febrero de 2019, que cuenta lo que sufrieron las tres mujeres que dan su testimonio en el documental. Las víctimas en cuestión son Cecilie Fjellhøy, Pernilla Sjoholmy y Ayleen Charlotte. Tan solo una de ellas entrega al estafador unos US$200.000.
A pesar de las denuncias y las pruebas, Leviev se encuentra en libertad y niega haberles robado.
Con todo, como el documental es uno de los contenidos más vistos en Netflix, Tinder informó que canceló la cuenta que Leviev mantenía activa en la aplicación.
De acuerdo a lo publicado en varios medios, el nombre original de Leviev es Shimon Yehuda Hayu, nacido en Tel Aviv en 1990 y perteneciente a una familia ultraortodoxa judía.
El primer encuentro de Leviev con la justicia ocurrió en 2011. En ese momento fue acusado de fraude por sustraer y cobrar cheques de personas para las que había trabajado.
Antes de ser arrestado por la policía israelí, escapó a través de la frontera con Jordania con un pasaporte falso y huyó hacia Europa. Sin embargo, en Israel fue condenado en ausencia a pasar 15 meses en prisión.
Durante varios años no se tuvo rastro de sus actividades, hasta que en 2015 fue capturado en Finlandia por el delito de estafa, tras una denuncia de tres mujeres. Allí fue sentenciado a tres años de prisión.
En 2017, regresó a Israel. Allí cambió su nombre de forma legal: dejó de llamarse Shimon Yehuda Hayu para adoptar el nombre de Simon Leviev y volvió a salir del país.
En ese momento comenzó la etapa que narra el documental: empieza a contactar mujeres en Tinder y a supuestamente pedirles dinero para financiar su vida de lujos y excesos.
En la aplicación se presentaba como Simon Leviev, hijo de un famoso millonario que hizo fortuna gracias a la comercialización de diamantes. De esta manera, intentaba impresionar a las mujeres que conocía y a construir una imagen de hijo de un multimillonario importante que necesita estar constantemente custodiado porque los “enemigos” lo tienen en la mira.
De acuerdo a lo narrado por las tres mujeres, después de un tiempo de relación, Leviev comenzaba a pedirles dinero debido a que tenía problemas “de seguridad”.
Las mujeres, por distintos motivos, empezaron a prestarle sumas improtantes y él prometía que se las devolvería. Al poco tiempo el hombre desaparecía y dejaba a las mujeres con deudas casi impagables o con sus cuentas de ahorro totalmente vacías. Hasta que una de ellas decide contar su historia a la prensa.
Con la publicación por parte del diario noruego VG, en octubre de 2019, Leviev intentó huir a Grecia con un pasaporte falso.
En Atenas fue capturado y extraditado a Israel, donde fue condenado a 15 meses de prisión y al pago de una multa cercana a los US$50.000 para resarcir a sus víctimas, pero a los cinco meses de estar en prisión, debido a la pandemia del coronavirus, quedó en libertad.
En una entrevista con medios locales, Leviev siempre negó haberle robado dinero a las mujeres que lo acusaban.
“Tal vez no les gustó estar en una relación conmigo, o no les gusta la forma en que actúo. Tal vez rompí sus corazones durante el proceso”, dijo en una entrevista con el canal 12 de Israel.
“Nunca les saqué un dólar; estas mujeres se divirtieron en mi compañía, viajaron y vieron el mundo con mi dinero”, agregó.
A pesar de que está libre bajo la justicia de Israel, hay procesos por fraude abiertos en su contra en Reino Unido, Noruega y los Países Bajos.
Por la fama que le trajo el documental, Leviev cerró su cuenta de Instagram, pero antes dejó un mensaje final: “Compartiré mi versión de la historia en los próximos días cuando haya resuelto cuál es la mejor y más respetuosa manera de contarla, tanto para las partes involucradas como para mí”.
