Una vez más, se vivió una situación indeseada en un partido de fútbol infantil. Uno de los papás, montado en cólera, no pudo aguantarse las decisiones del árbitro y lo hizo violentamente: con gritos e insultos de gran tenor. Fueron varios padres, mujeres y niños quienes le hicieron ver que debía respetar a los presentes. Parece que no leyó el cartel que tenía frente a sus narices, como se ve en la foto…