Bodegas de Argentina publicó el primero de sus informes sobre la industria vitivinícola, donde se reflejan algunos datos significativos en un año marcado por la pandemia, pero también por el arrastre de problemas estructurales. Pero a la par, la industria refleja una situación muy particular: ha aumentado el volumen de ventas, pero los precios han disminuido fuertemente, lo que complica la rentabilidad del negocio.
Se trata del informe de actividad del segundo trimestre de 2020, elaborado por el Centro de Estudios Económicos del influyente sector. El estudio indica que en el contexto macroeconómico todas las variables relacionadas con el negociol vino tuvieron un deterioro en el último año, ya sea por la inflación o por la tasa de interés, entre otras, salvo en la mejora del tipo de cambio que favoreció la exportación.
Pero hay un dato alentador para la industria en el contexto vitivinícola, de acuerdo con el informe: todas las previsiones mundiales coinciden en que el segundo semestre comenzará una recuperación aunque volver a los niveles previos al inicio tardará entre 18 y 24 meses.
Con todo, si bien el comercio seguía creciendo hasta fines de 2019, aunque a tasas menores que cinco años atrás, el estudio señala que la pandemia ha tenido en los primeros seis meses de 2020 un efecto negativo muy importante: se registra una caída de 6,6% para los mercados más importantes de los vinos argentinos en el último año cerrado en junio.
El informe de Bodegas de Argentina destaca que los volúmenes de vino vendidos tanto en el mercado doméstico como al exterior han crecido en el último año cerrado en junio un 8,4% para el conjunto de bodegas encuestadas, pero especialmente en el segundo trimestre del año con un 13,4% comparado con el mismo período del año anterior.
Este aumento se ha concentrado en empresas de mayor envergadura -3 millones de cajas de 12 botellas, para graficarlo mejor-, pero básicamente porque la disminución de precios puede ser mejor absorbida por las bodegas más grandes.
Un 86% de los encuestados espera que el tercer trimestre de 2020 sea mejor en volúmenes vendidos (también prevén un 30% de aumento) que el segundo trimestre, aunque no prevén mejoras de precios y más bien esperan que continúe la caída.
En este panorama, estiman que la posibilidad de aumentar los precios a la exportación es muy baja. Casi la totalidad de las empresas encuestadas advierten que el escenario internacional está disminuyendo los precios de las importaciones, debido a la pandemia.
También hay un apartado que muestra la crítica situación del enoturismo, una de las virutdes de la provincia. Un 9% de los ingresos de las empresas encuetadas provienen del turismo del vino que se deterioró por los bloqueos provocados por la cuarentena.
Esto, por supuesto, disminuyó los ingresos de la industria, especialmente las empresas más pequeñas, más allá de la caída por venta de vinos. La expectativa de recuperación se basa en que se regularice la actividad y la circulación entre las provincias, actualmente impedida por los controles.
En este marco, la Encuesta Trimestral de Actividad de la industria revela algunos datos, a detallar:
– Los volúmenes de vino vendidos, tanto en el mercado doméstico como al exterior, han crecido en el último año cerrado en junio, pero especialmente en el segundo trimestre del año.
– En el mercado interno este aumento se ha concentrado en empresas de mayor envergadura. En este punto, la disminución de precios puede ser mejor absorbido por estructuras más grandes.
– Se advierte una fuerte caída de precios, tanto en los envíos al mercado nacional como a la exportación, lo cual ha deteriorado la facturación de las empresas en general. Las empresas con un mayor componente exportador y precios más elevados lograron mantener niveles de facturación, mientras que resto se deterioró.
– Expectativas: se espera un buen tercer trimestre de ventas en volumen aunque las expectativas de precios no son tan alentadoras por la dificultad de trasmitir a los consumidores mayores cotizaciones.
