Un accidente en el que se vieron involucrados un autobús y un todoterreno en una carretera unos 30 kilómetros al este de Quito, dejó 24 víctimas mortales y 22 heridos de nacionalidad colombiana, venezolana y ecuatoriana.
El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, dispuso la destitución del director de Policía de Tránsito involucrado, del director de la Comisión de Tránsito del Ecuador y “de toda la cadena de mando que no ejerció el debido control”, después de que se revelaran negligencias a la hora de autorizar la entrada del autobús al país, y que no disponía de licencia para viajes internacionales.
El suceso se produjo a las 2.55 hora local en el kilómetro 8 de la vía Pifo-Papallacta, a la altura del barrio “El Carmen”, en un sector conocido como la “curva de la muerte”.
“Sentimos como una sacudida, como si viniera un temblor grande, como si algo reventara, yo salí corriendo sin zapatos del susto, subí a la terraza y vi que la gente estaba gritando, llorando y pidiendo ayuda“, explicó a Efe Olga Guambi, de 53 años, vecina de una de las viviendas afectadas por el impacto del autobús.
Restos de los asientos ensangrentados, del chasis y la carcasa del autobús sobre la que figuraba una imagen de la cara de un cristo de color verde, estaban esparcidos a varias decenas de metros del vehículo, convertido en un amasijo de hierros tras arrastrarse e impactar en las viviendas y volcar, según coinciden los testimonios.
Sobre las 24 víctimas mortales, la fiscal que colaboró en el levantamiento de los cadáveres, Silvana Garrido, indicó a Efe que “se conoce que serían personas extranjeras de Colombia y Venezuela”.
