El intendente de La Paz lo hizo de nuevo. A los pollos y a los baldes de helado de Navidad, Fernando Ubieta ahora se subirá al “camello” -o al caballo- para repartir entre los niños del departamento del Este unos 5 mil juguetes para Reyes. No son, aunque cualquiera pueda creerlo, regalos gratuitos sino solventados por el estado municipal. Es decir, pagados por todos los vecinos.
Ubieta está convencido de sus iniciativas. De hecho, aclara que no hay ningún viso electoralista en el hecho de que el Estado municipal haga este tipo de compras. Pero, claro, el horizonte de los comicios legislativos ya está cada vez más próximo. Es inevitable que una maniobra de este calibre, donde se gastarán en total -entre Navidad y Reyes- casi tres millones y medio de pesos, pueda interpretarse sin ninguna intencionalidad. No hay política sin interés. Por eso, los Reyes son los padres. O en este caso, Ubieta.
Se trata de una vuelta al asistencialismo más básico que pueda darnos una fuerza política o un funcionario que tiene a su disposición la caja de un municipio. Hablamos de una de las comunas que históricamente ha traccionado la movilidad social. Ahora, la crisis económica ha profundizado que la acción política se reduzca a una dádiva. Para la discusión posterior quedará el hecho de cómo La Paz puede sustentarse y crecer sin apelar a políticas que tienen corto aliento pero son electoralmente redituables.
