Belén Cortéz tiene 36 años, padece cirrosis y en mayo del 2020 ingresó a la lista de espera nacional de trasplantes. Su estado cada vez se deteriora más y sólo ruega que llegue el llamado del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) para mejorar su calidad de vida.

“Hace 18 años me diagnosticaron hepatitis autoinmune. Abordé la enfermedad con distintos profesionales, en Mendoza y Buenos Aires, pero los tratamientos no daban los resultados esperados y mi salud comenzó a deteriorarse”, contó la joven que es madre de una adolescente de 14 años, su gran sostén.

En el 2020, en plena pandemia, Belén, recibió la noticia de que su enfermedad había derivado en una cirrosis, por ello, ingresó en el puesto 28 de la lista nacional para recibir un trasplante.

“Los días pasan y acá sigo, postrada en una silla de rueda y perdiendo mi visión. Siento que día a día se me complica más mi estado y sólo ansío que mi teléfono suene y me den la noticia que seré trasplantada”, explicó la joven que residen junto a su hija y su madre.

“Mi hija de 14 años se convirtió en mi sostén, es la que me lleva al baño, la que me higieniza, la que me da de comer, realmente han sido casi 20 años luchando contra una enfermedad que me quitó la vida”, refirió.

Ante la desesperación de la paciente, El Sol se comunicó con su médico tratante, Roberto Pérez Ravier, uno de los mejores hepatólogos de la provincia que, sin revelar mucha información aseguró: “Muchos pacientes están en lista de espera, algunos, más graves que ella, incluso. El mayor problema es que hay pocos donantes en Argentina, a pesar de las leyes actuales”.

La realidad de los trasplantes en pandemia

Tomando como parámetro lo manifestado por el especialista, Gabriela Hidalgo, que actualmente se desempeña como Dirección Médica del INCUCAI, aseguró que “durante la pandemia Mendoza se ubicó entre las seis provincias que más ablaciones realizó”.

“Si se compara con años anteriores, las donaciones bajaron, incluso, el número de donantes, pero todo estuvo signado por la pandemia por coronavirus. En total, durante el 2020 hubo 35 procesos, es decir, se logró trasplantar a cerca de 60 pacientes en Mendoza”, comentó Hidalgo.

Respecto a la cantidad de donantes que expresaron su voluntad, la funcionaria recalcó que fueron 14 por cada millón de habitantes, cifra menor si se tiene en cuenta que en el 2019 el número ascendía a 20 por cada millón de habitante.

“Al no estar trabajando en Mendoza no tengo conocimiento específico del caso de Belén, pero sí sé que cada paciente que es inscripto en lista de espera debe cumplir ciertos requisitos para poder ser trasplantados. Es decir, si ella está en el puesto 28, evidentemente hay personas con mayor urgencia, por ello, aún no ha sido notificada”, consignó.

Sobre la toma de conciencia de la importancia de donar, Hidalgo recalcó que desde que se aprobó la Ley Justina (2018), una norma que establece que todos los mayores de 18 años son donantes de órganos y tejidos, a menos que dejen constancia expresa de lo contrario, han crecido los trasplantes y se han salvado muchas más vidas.

“En países europeos, líderes en trasplantes, como es España, durante la pandemia dejaron por varias semanas de realizar procesos, por lo que eso habla del compromiso y profesionalismo de los médicos argentinos y la importancia de salvar vidas”, comentó Ezequiel Lo Cane, papá de la niña que dio origen a la Ley Justina.