Una de cada cinco mil mujeres padecen el síndrome de Rokintansky. Es decir, nacen sin vagina, sin útero y sin cérvix (cuello uterino).

Conocido también como agenesia vaginal. Esta patología ginecológica es un cuadro clínico malformativo, caracterizado por un fallo en el desarrollo de los conductos de Müller, provocando la ausencia total o parcial de útero y vagina. También es la segunda causa más común de menorrea primaria después del Síndrome Turner. 

Sin embargo, estas mujeres sí tienen ovarios y genitales externos (vulva), y desarrollan senos y vello púbico. El primer síntoma suele ser laausencia de menstruación. Las relaciones sexuales suelen ser más complicadas de lo normal porque la vagina es más estrecha.

Joanna Giannouli sufre agnesia vaginal y le contó a la cadena BBC que lo descubrió a los 16 años: “Es un trastorno muy estigmatizado y mi mamá no fue la única persona que se lo tomó mal. Yo tenía 21 años, vivía en Atenas (Grecia) y mi novio y yo estábamos comprometidos. Y cuando le expliqué mi trastorno, decidió romper conmigo”.

La joven, que actualmente tiene 27 años, narró: “Mi madre me llevó al médico cuando tenía 14 años porque todavía no tenía la menstruación, pero no me examinaron, y a los 16 me enviaron al hospital para que me hicieran unas pruebas. Se dieron cuenta de que no tenía túnel vaginal y de que tenía el síndrome de Rokitansky. Al año siguiente, me operaron”.

La intervención quirúrgica de Giannouli salió bien. Pasó tres meses en cama, pero asegura que le constó enfrentar psicológicamente su problema: “No pude encontrar ningún grupo de apoyo en Grecia, donde yo vivía, ni nadie con quien hablar de ello. Y muchas mujeres que lo sufren sienten vergüenza”.