Tan solo tres meses han sido los que han transcurrido de este 2020 y para muchos, ya en pleno mes de marzo, la sensación de cansancio es notable. Y es que las exigencias de la vida diaria, el estres, el ‘ir por más’, y las cientos de actividades propias de la era del ‘multitasking‘ han hecho que las personas atraviesen períódos en donde sienten sentirse,-literalmente- ‘quemados’.

Entonces, ¿cómo hacer para evitar o recuperarse de la sensación de estar quemados en 2020? El consejo más común cuando una persona se siente quemada es que “trabaje menos”. Los consejos más comunes son trabajar menos horas, tomarse unas vacaciones relajadas, dejar de llevar trabajo a casa e invertir en el cuidado de uno mismo. Se habla de “recargar” como si se fuera una máquina con las baterías agotadas. Este modelo mental tenía sentido cuando la mayoría de las personas estaban empleadas en trabajos en el campo o en la manufactura mano de obra intensiva. Pero la analogía no es válida en lo que se refiere a trabajadores de cuello blanco en servicios profesionales, tecnología o negocios.

Sin embargo, trabajar menos es sólo parte de la respuesta ya que el trabajo en sí mismo no es el problema; es el sentido que aporta éste.

Tradicionalmente la gente encuentra sentido a su vida a través de la familia o la religión. Y si bien más millennials que nunca se quedan en la casa de sus padres, en gran medida debido a razones económicas, se casan más tarde y tienen hijos a edad más avanzada (si es que los tienen). Mientras tanto, tres cuartos de los integrantes de la generación de los baby boomers se describen como cristianos, mientras sólo la mitad de los millennials lo hace con un 40% que se identifica como “nones” espirituales.

Esto deja el trabajo como la fuente primaria de significado para mucha gente, lo que puede crear un círculo vicioso. Sentirse quemado lleva a mal desempeño, lo que conduce a mayor pérdida de significado y más quemazón. Estas son tres maneras de romper con ello:

#1 Reconectarsecon los demás

Los vínculos sociales débiles son tan dañinos para nuestra salud como el alcoholismo. Pasar tiempo con amigos íntimos le recuerda que es una persona que vale la pena más allá de su vida laboral y conocer nueva gente puede ser vigorizante.

Considerar iniciar o sumarse a un ritual social, sea tener una noche de juego con sus amigos, yoga por la mañana o una cena multifamiliar semanal, ya que estas actividades aseguran que se pueda tener tiempo social de calidad regularmente.

#2 Replantearse las metas

En un mundo en el que se apunta a la luna y hay oportunidades de miles de millones de dólares, puede ser natural apuntar a metas masivamente ambiciosas para su carrera o su compañía. Pero cuando se siente quemado, esas metas pueden parecer más palo que zanahoria. Teresa Amabile, profesora de Harvard, estudió la vida interior de equipos creativos y encontró que facilitar el progreso, aún en pequeños incrementos, es el aspecto más importante de la motivación para los trabajadores.

¿Hay maneras en que puede eliminar incluso molestias menores para usted o su equipo? ¿Qué tarea pequeña de larga data podría eliminar? Asegurarse de incluir estas cosas en su lista de cosas por hacer. Fuera del trabajo, adquirir una nueva capacidad, un nuevo hobby o un idioma también puede dar una sensación real de avance.

#3 Recordar qué es útil

Uno de los beneficios claves psicológicos del trabajo es sentir que contribuye a algo más grande que a uno mismo. Pero a veces puede no acordar con las metas de la compañía o sentir que el rol no tiene sentido o es redundante, como sucede con un tercio de las personas. Este es uno de los mayores factores de riesgo de PTSD para veteranos de combate al dejar las Fuerzas Armadas. El cronista de guerra Sebastian Junger escribe: “A los humanos no les molesta enfrentar situaciones difíciles, de hecho eso los beneficia. Lo que les molesta es no sentirse necesarios.”

Si pasar a otro trabajo más significativo no es una opción en el momento, hacerse útil de otras maneras. Ofrecer sus capacidades a una organización sin fines de lucro, ayudar a amigos o familiares que pasan por momentos difíciles o participar de una campaña política o por una causa en la que crea. Recordar que hacer el bien y tener incidencia es importante, especialmente cuando el trabajo lo está quemando.