La Justicia le dictó la prisión preventiva a Sofía Camila Ibarra, apodada la Camilita, y Martín Ezequiel Saravia, acusados por el asesinato en un asalto a un señalado proxeneta en un bulo de Ciudad. El caso, que tuvo como víctima a Marcos David Figueroa (30), ocurrió el 31 de mayo en un complejo de departamentos céntrico.
La causa, que lidera la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, tiene dos prófugos: un menor de edad, señalado como el autor del disparo letal, y otra joven, identificada como Fernanda Alvarez. Mientras que otros dos adolescentes, de 15 y 16 años, quedaron en libertad ya que eran inimputables al momento de la comisión del hecho de sangre.

En la audiencia desarrollada en los Tribunales provinciales, los defensores solicitaron el beneficio de la prisión domiciliaria para ambos acusados. Sin embargo, el juez Diego Flamant, del Juzgado Penal Colegiado Nº 2, no hizo lugar a ese pedido.
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Ibarra y Saravia, amboos de 20 años, se encuentran imputados por el delito de homicidio criminis causa en concurso real con robo agravado por el uso de arma, por ser el poblado y en banda y por la participación de menores. Con esa calificación, enfretarán como única condena la prisión perpetua, en caso de que lleguen al juicio oral y público.
El hecho
Eran las 14.45 del domingo 31 de mayo cuando un grupo de seis jóvenes –cuatro varones y dos mujeres– llegaron a bordo de dos remises a unos departamentos de calle Patricias Mendocinas a 743, a pocos metros del Barrio Cívico.
Los varones se bajaron de los rodados, atravesaron un pasillo y se dirigieron al último departamento, al que se llega subiendo una escalera. Tras lograr ingresar, redujeron a tres trabajadoras sexuales que se encontraban allí y a Figueroa.
Con la intención de encontrar el dinero recaudado por las meretrices durante el fin de semana, registraron el inmueble y no faltaron las amenazas hacia las víctimas. No obstante, prácticamente no había plata en en lugar.

Ante eso, les robaron los calzados que llevaban puestos las mujeres y el hombre, así como también sustrajeron algunos bolsos con objetos personales, según la reconstrucción.
Cuando los malvivientes se daban a la fuga, Figueroa logró retener a uno de ellos, al mismo tiempo que los demás cruzaban la entrada al complejo.
Allí se produjo un forcejeo, en el que el ladrón sacó de su pantorrilla una pistola calibre 22 y le disparó en la cabeza a quemarropa, revelaron las fuentes del caso.

Mientras los sospechosos se escapaban en los remises hacia el oeste, Figueroa quedó desangrándose en el piso. Luego, fue llevado hasta el Hospital Central, pero ingresó con muerte cerebral. Pasadas las 20, falleció en el nosocomio.
El hecho fue grabado por una cámara de seguridad que estaba apostada en el pasillo del complejo, por lo que se pudo identificar fácilmente a los presuntos autores. Además, también se sumó la declaraciones de los choferes de los remises y de familiares de Álvarez, que aportaron características y nombres de los seis jóvenes.
