El serbio Novak Djokovic redujo a un combativo Diego Schwartzman (14), único argentino vivo en los octavos de final, tras superarlo por un cómodo 6-3, 6-4 y 6-4, por lo que se enfrentará al canadiense Milos Raonic, verdugo del croata Marin Cilic, en los cuartos de final que se disputarán este martes.
“Obviamente me ha tocado estar muy concentrado porque Diego es un tenista de una gran calidad. Además, llegaba a este partido sin haber cedido un sólo set. Sabía que si le daba tiempo podía ser peligroso, por eso le he intentado variar, atrayéndolo a la red y moviéndolo bien”, argumentó el serbio tras el partido.
Tampoco inquietó al rey de Melbourne el jugador porteño, quien llegaba a la cita con grandes sensaciones tras superar sin complicaciones sus dos primeras citas, y cayó en su dominio tras conceder una rotura de desventaja en cada una de las tres mangas.
No le faltó razón al tenista argentino cuando garantizó que le daría batalla al poseedor de siete títulos en Australia, pero le faltó el ingrediente extra indispensable para confirmar la sorpresa ante este tipo de rivales.
El de Belgrado volvió a demostrar gran solidez en su saque y sólo lo perdió en un juego, contra uno de los grandes devolvedores del circuito como Schwartzman.
