Agüero tiene 38 años.

Cristian Gustavo Agüero Godoy (38), apodado el Chivo, es un conocido malviviente con domicilio en el distrito maipucino de San Roque. A mediados de agosto fue sindicado como el autor del abuso sexual que sufrió una chica de 14 años durante un asalto en la vía pública. El sospechoso no tardó en caer en las garras policiales y quedó tras las rejas.

El presunto ladrón, nacido el 24 de octubre de 1985, enfrentó el lunes la primera audiencia por la causa que lo investiga por el delito de robo agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con abuso sexual simple doblemente agravado por la participación de dos o más personas y por el uso de arma.

Luego de escuchar las pruebas recolectadas por la fiscal de Robos y Hurtos Juliana Labayru, quien encabeza la instrucción, la jueza Dolores Ramón, del Juzgado Penal Colegadio Nº 1, le dictó al Chivo la prisión preventiva.

Para eso, la magistrada también tuvo en cuenta los antecedentes de Agüero, quien se encontraba desde hace poco tiempo en libertad, al momento del hecho, ya que había purgado semanas atrás una condena que le dictaron el último 23 de mayo en un expediente correccional. Además, el Chivo también tenía como precedentes de reciente data otras dos sentencias condenatorias que le impusieron entre enero y julio de 2022, por diferentes delitos.

Lo cierto es que el sospechoso, que declaró ante la Justicia que se desempeña como changarín, fue encarcelado días después del episodio ocurrido el domingo 15 de agosto en la zona de calle Lamadrid, entre la ruta 50 y Acceso Este.

Por ese sector caminaba la adolescente, quien fue sorprendida por dos sujetos, uno de los cuales sería Agüero, se desprende de la pesquisa desarrollada por el personal de Robos y Hurtos.

Acto seguido, sostiene la teoría oficial, el Chivo le apuntó a la estudiante con un arma de fuego y le exigió que le entregara el celular. Pero la chica se negó, a lo que el malviviente respondió introduciendo sus manos por debajo de su ropa y tocando sus pechos.

Frente a esa situación, la joven no tuvo otra opción que entregarle su celular Samsung A4 para frenar la vejación a la que estaba siendo sometida. Una vez que los maleantes tuvieron el teléfono en su poder, la víctima comenzó a gritar, pidiendo auxilio.

Al mismo tiempo, los malvivientes se dieron a la fuga en dirección hacia una cancha de fútbol abandonada en la zona del barrio Bajo Flores, perdiéndose de vista.

Los trabajos de los detectives permitieron identificar a Agüero como posible autor del hecho y lo atraparon en poco tiempo. Por su parte, su cómplice aún no se encuentra individualizado.