Después de tres mandatos radicales, el peronismo volverá a conducir la Universidad Nacional de Cuyo por los próximos 4 años, que consagró a la fórmula Adriana García-Ana María Sisti para conducir el rectorado, por sobre la oficialista conformada por Gabriel Fidel-María Flavia Filippini.
En los pasillos de las facultades más politizadas, lo que predomina son los análisis “en caliente” por sobre los números finos de un proceso que, aunque arrancó con cuatro competidores por el rectorado, termino polarizándose.
El desgaste de la gestión
El análisis más llano de la oposición es vincular la derrota del oficialismo a una mala gestión de Esther Sánchez. En concreto, el proceso electoral arrancó con cortocircuitos para el oficialismo. La rectora y Gabriel Fidel, su vice, no se pusieron de acuerdo y la Casa de Gobierno tuvo que acercar posiciones. Al final, todo se encuadró, pero la suma de las alianzas no fue matemática pura. Las cartas, evidentemente, ya estaban jugadas a pesar de que en los últimos días las promesas de cargos y horas estuvieron de oferta.
Los peronistas también fueron rápidos en atribuir la derrota del oficialismo al desgaste del radicalismo. Se cierra ahora una conducción de 12 años con diferentes nombres, primero con Daniel Pizzi -dos mandatos- y luego con Sánchez, que dominó los resortes y claustros de la UNCuyo. Pizzi anticipó en el campus la declinación del kirchnerismo a nivel global y local, que luego consolidó Cornejo.
En el voto a voto, donde se mostró mejor este descontento con la gestión radical fue en el claustro de los no docentes, el sector que hace funcionar en lo operativo a la universidad en el día a día: Fidel sólo logró imponerse en una facultad, Ciencias Agrarias, y empató en Odontología. El resto de los no docentes fue todo cosecha de la oposición.
Aún así, el batacazo de García abre al menos una interrogante: si la recuperación del peronismo es una bandera roja que asoma ante la hegemonía que el cornejismo supo construir en la última década.
Hay que reconocer también que la unidad peronista funcionó mejor que la alianza lograda por el radicalismo. En los festejos el intendente de Maipú, Matías Stevanato, se le pegó a Adriana García y la alcaldesa de Santa Rosa, Flor Destefánis, también celebró por las redes sociales.
El peronismo ortodoxo y el kirchnerista han estado muy enfrentados en los últimos años en la UNCuyo y una muestra fue Ciencias Políticas, la única que cambió de gestión en esta elección con Fabio Erreguerena -un peronista vinculado al kirchnerismo que estuvo en la gestión Somoza- y donde perdió una llamativa alianza peronista/radical. El escenario universitario abre apuestas sobre cómo puede reconstruirse el PJ. Hoy, la realidad marca más distancia que abrazos, pero esta es la primera “gran alegría” del peronismo mendocino en poco más de una década de doma radical.
Cornejo, perdedor
El gobernador volvió a jugar en esta elección, por los puentes que existen entre su gabinete y la UNCuyo. Tuvo un momento delicado cuando fue a votar en la primera vuelta, que el Gobierno trató de manejar atribuyendo los insultos y la agresividad a un hecho previsto por militantes de izquierda y, sobre todo, ambientalistas.
Cornejo, que fue referente de Franja Morada surgido de la cantera de Ciencias Políticas, se mostró el día de la elección al igual que otras figuras de su riñón, entre ellos, Tadeo García Zalazar y Diego Costarelli. Las figuras exteriores no traccionaron, porque la universidad no se moviliza por carisma, sino por otros medios.
Hoy el argumento que dieron desde el Ejecutivo es que la elección mantuvo la polaridad de los últimos años y que, pese a la derrota, triunfaron en 8 de 12 facultades. Minimizan el triunfo del peronismo, pero dejan entrever que pesó el factor externo: la política de financiamiento de Nación respecto a las universidades.
“Hay votos radicales descontentos con Cornejo que se fueron a Adriana. Fidel se apoyó mucho en el aparato radical y tampoco se pudo despegar de la gestión de Esther“, graficó un peronista, como síntesis.
Con todo, aquellos que siguen estos procesos, marcan que los triunfos son siempre ajustados y que esta elección no es muy distinta a lo que viene ocurriendo entre las dos principales fuerzas en pugna en los últimos años. Es decir, no es síntoma de nada y le bajan el precio.
El factor Milei
Para el peronismo universitario, la derrota del radicalismo tiene que ver con el “voto bronca“ que ya empieza a mostrar la sociedad respecto a las políticas económicas de Javier Milei.
Más allá de esa lectura, la burbuja de la UNCuyo tiene una resonancia particular. Entre 1988 y 2002 hubo dos rectores peronistas -Armando Bertranou y Francisco Martín- que surfearon el menemismo y la crisis delarruista, años en los que hubo importantes movilizaciones estudiantiles y a las que de alguna manera sobrevivieron. Luego llegó la primera mujer al rectorado -Victoria Gómez de Erice-, una radical frente a la instauración del kirchnerismo como proyecto político. En otras palabras, la universidad no es un reflejo directo del malestar general.
Esther Sánchez trató de vehiculizar el descontento generalizado sobre el financiamiento universitario en las respectivas protestas de la actual gestión libertaria. La crisis presupuestaria golpea en los servicios que presta la universidad como el Damsu, en las horas docentes y en las becas estudiantiles. La derrota al menos muestra que Sánchez no capitalizó ese enojo. La lectura más sencilla es que se perdió por la identificación con Cornejo, cuyo apoyo a Milei es público. Un equilibrio complicado que se hizo evidente, sobre todo, en el Congreso.
En el gobierno mendocino reconocen el factor Milei, aunque no se distingue qué gravedad le atribuyen ciertamente: “El impacto del financiamiento universitario y los sueldos bajos impactaron en los docentes“, deslizaron en una línea desde el Ejecutivo.
El peso docente
Hay otro fenómeno consolidado que afecta también a la UNCuyo: votaron menos electores que en la primera vuelta. Había 58 mil electores habilitados, sólo sufragaron 16 mil. Los detallistas dan cuenta que los aparatos -aquellos que habilitan las municipalidades- mermaron para el balotaje.
El mayor peso de la elección está en el claustro docente, por más que Fidel haya tenido buena performance entre estudiantes y egresados. Con los números provisorios, en el radicalismo se atajan y aseguran que, en este proceso polarizado, Fidel se impuso en las facultades más liberales, mientras que perdió en las coniceteras. Es decir, en aquellas donde hay una dedicación exclusiva a la docencia o a la investigación -salarios estatales- y donde mordió la política macroeconómica de la motosierra.
Hay otra cuestión con García. Saber si mantendrá la misma postura que su antecesora, Sánchez, respecto a los paros docentes que han afectado principalmente a los colegios secundarios de la UNCuyo. Para restablecer el servicio, la gestión radical procedió con los descuentos de los días no trabajados. ¿García mantendrá la histórica posición del peronismo de habilitar los paros sin perjuicio para el bolsillo de los docentes o será disruptiva con la historia? Toda una cuestión para los padres.
