La fiscal federal María Gloria André solicitó este lunes 14 años de cárcel para Daniel el “Rengo” Aguilera, el ex jefe de la barra de Godoy Cruz que está siendo juzgado por estar sospechado de liderar una banda narco desde la cárcel de Boulogne Sur Mer.
En el día de los alegatos de las partes, la representante del Ministerio Público también pidió que los dos presuntos cómplices de Aguilera, Cristian Olivia y Marcelo el Colo Jofré, sean sentenciados a 8 años.
Por último, contra los dos penitenciarios que están acusados de ingresar teléfonos celulares al penal para el Rengo, Rodrigo Lizardo y Rodrigo Barrios, entendió que deben ser condenados a 2 años de prisión en suspenso.
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Después de los argumentos de la fiscalía, se ventilaron los de la defensa. Básicamente, los abogados cuestionaron la legalidad de las escuchas telefónicas y de la investigación que lideró la Gendarmería, comentaron fuentes judiciales. Pidieron cambio de calificación legal y hasta la absolución o, en su defecto, la pena mínima correspondiente.
Terminados los alegatos, pasadas las 20.30 de este lunes, el tribunal conformado por María Paula Marisi, Héctor Cortes y Roberto Naciff pasó a un cuarto intermedio hasta el miércoles las 11, cuando se ventilará la parte resolutiva de la sentencia.
Marcado
La investigación que desarrolló la Gendarmería se basó, principalmente, en escuchas telefónicas. Se inició “espiando” a un hermano de Aguilera –Diego, conocido como el Asesino, quien actualmente tiene pedido de captura también por una megacausa narco–, tras una denuncia anónima que sostenía que el Rengo Aguilera daba órdenes para la venta de estupefacientes.
Así supieron que el Rengo, quien cumplía su pena por maltrato contra la madre de sus hijos, se comunicaba por teléfono y les daba órdenes a dos amigos de la hinchada, Oliva y el Colo Ruiz, para comercializar drogas en algunos barrios del oeste de Godoy Cruz y en la zona conocida como la triple frontera, entre esa comuna, Luján y Maipú.
Una de las pruebas más importantes del proceso fue la declaración de un suboficial de la Gendarmería, Feliciano Soto, quien expresó que Aguilera daba las órdenes para encaminar la venta de drogas mientras se encontraba en la celda 15 del pabellón 9B.
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Básicamente, explicó que era quien tomaba las decisiones acerca de cómo, cuándo y dónde se debían realizar las actividades vinculadas al narcomenudeo. Soto amplió que el Rengo tenía varios teléfonos en su celda (que eran facilitados por los penitenciarios una vez que se los llevaba Oliva, se desprendió del proceso) y los utilizaba por cortos períodos de tiempo para evitar ser escuchado.
“Tenía un número exclusivo para hablar con Oliva, describió. Y otros para las comunicaciones con mujeres, otro para los amigos e internos de la cárcel capitalina y también para la distribución de la droga.
De las escuchas se desprendió que hablaban de “‘mandar una de 100’, ‘una de 200’, ‘una de 500’, ‘una negra’, ‘una potente’, entre otras”, explicó el gendarme, siempre refiriéndose a la droga.
Con las pruebas incorporadas en la causa, y cuando le faltaban 10 días para salir de la cárcel, personal de la Gendarmería realizó una serie de allanamientos en domicilios del Gran Mendoza. También en la celda que ocupaba el Rengo.
En la prisión le encontraron una importante cantidad de teléfonos celulares y chips para las comunicaciones. Quedó incomunicado.
Al mismo tiempo, el Colo Ruiz y Oliva también terminaron reducidos en las casas donde se encontraban, en los barrios Ruiseñor y Antártida.
El resultado de las medidas permitió conocer que incautaron un kilo de cocaína, marihuana, armas, dólares, euros y pesos ($470.000), 36 celulares y 8 chips.
