Esta semana, en la que estaremos sintiendo alineaciones con Urano en su versión retrógrada, podremos comprender la diferencia entre acciones impulsivas y acciones repentinas. Las acciones impulsivas solemos asociarlas al instinto y son repentinas; pero, no todo lo repentino es instintivo. Esa es la claridad que podemos comprender esta hermosa semana. Muchos están sintiendo esta energía como un empujón de cambio y de emprendimiento. Dada toda la energía focalizada en Virgo, centraremos este análisis en el trabajo. Para esclarecer si nuestras acciones están siendo impulsivas o repentinas, pero con fundamentos de larga data, es conveniente preguntarse: ¿para emprender es necesario un motivo? Estar sin trabajo, necesitar más dinero, querer ser dueños de nuestro tiempo, ser nuestro propio jefe, crear lo propio para dejárselo a nuestros hijos… ¿son motivos suficientes para emprender? Algunos especialistas en negocios y creatividad dicen que no.
La explicación que dan los expertos fundamentando por qué no son lo suficientemente fuertes para emprender va más allá de las razones técnicas. No se trata simplemente del anhelo de ser libres y millonarios ni encontrar lo que nos apasiona en la vida o una idea única e innovadora. Más bien, parece ser que la clave está relacionada en quién nos transformamos cuando emprendemos, está más vinculado con quiénes somos y cómo nos sentimos en el día a día cuando estamos emprendiendo, a esto le llaman “la motivación para emprender”.
La motivación resulta ser uno de los eslabones o pilares esenciales para hacer algo nuevo, enfrentar lo incierto y correr riesgos. Estar motivados no implica estar totalmente cómodos, conlleva una cuota importante de ansiedad, acompañada de deseo, que habitualmente llamamos “entusiasmo”.
¿Cómo saber si algo nos entusiasma? El psicólogo experto en creatividad Mihály Csíkszentmihályi definió al estado profundo de motivación cómo “flujo” (flow, en inglés). Según él, si algo realmente nos entusiasma, alguna de estas características se sienten al hacerlo: se pierde el sentido del tiempo; no se nota el cansancio y se siente en conexión completa con lo que se está haciendo o se tiene la habilidad suficiente para hacerlo, sin embargo, se percibe desafiante y requiere aprender siempre un poco más para hacerlo mejor.
Por supuesto que emprender requiere de una sumatoria de actividades, no todas de nuestra entera motivación, gusto ni deseo. De hecho, muchas de ellas implican un gran ejercicio de paciencia, perseverancia, flexibilidad y, a veces, hasta una cuota de sufrimiento. No obstante, por experiencia propia reafirmo que si no disfrutamos y nos motiva el eje principal de lo que hacemos, no sirve de nada hacerlo, porque tarde o temprano fracasará o, simplemente, lo dejaremos.
Esta semana recuerde que este año, 2019, Urano en Tauro está actuando en términos de recursos, iniciando un período de ocho años. Algo se está revelando: no todo funciona desde la necesidad ni el deber, tampoco desde el placer y el hedonismo, lo único que sostiene un buen desarrollo son las bases correctas y es su propia verdad la que da cimiento a su vida.
