El Lloyds Bank Coprolite es el nombre que los científicos le dieron al excremento más antiguo y más grande que se ha hallado. Mide 20 cm y tiene una data de mil años de antigüedad. Pero la sorpresa de los estudiosos es que pertenece a una sola persona.

Este resto fue hallado en la ciudad de York en 1976, en una expedición arqueológica que se realizaba bajo una antigua fábrica de dulces. Allí había indicios de un importante asentamiento vikingo que guardaba el secreto más monstruoso que se conservó gracias a los sedimentos de basura que se fueron compactando con el paso del tiempo. 

Los excavadores descubrieron los restos de un grupo de edificaciones vikingas que se completaban con establos de animales, pozos, fosos de desechos y letrinas. Encontraron monedas, zapatos, joyas vikingas, cuchillosque integraron finalmente un museo vikingo que se inauguró en 1984.

Y la joya arqueológica de este museo es el Lloyds Bank Coprolite, de 1.200 años de antigüedad, el trozo de excremento humano fosilizado más antiguo, grande e intacto jamás encontrado en la Tierra. Y pertenece a un solo hombre.

Su valor científico reside en la improbable posibilidad de que una cosa así vuelva a ser vista en la Tierra, es decir, intacta y de hace 1.000 años. 
 
Proporciona una instantánea de una sola persona en un solo punto en el tiempo. Hoy se sabe que su dieta consistía en carne y granos en su mayor parte, pero no tanto en frutas o verduras, lo que puede ayudar a explicar por qué la muestra mide 20 centímetros de largo.

Fuente: Gizmodo