Las pesquisas judiciales contra la organización matriarcal vinculada al comercio de estupefacientes que lideraba Sandra Yaqui Vargas (44) en los barrios del oeste de Godoy Cruz están lejos de llegar a su fin: el 20 de junio se produjo la detención de otra de las integrantes del grupo delictivo que operó durante años en el citado sector y el fiscal federal Fernando Alcaraz elevó la causa a debate en las últimas horas.

Se trata de otra de las hermanas de la Yaqui, la “poco conocida” Fernanda Beatriz Vargas, quien había quedado afuera de la primera investigación que se inició en setiembre del 2013 y culminó con la sentencia condenatoria contra casi todos los miembros de la organización criminal en mayo del 2016.

En ese proceso oral, el Ministerio Público encontró pruebas que la comprometían con la venta de drogas y el lavado de activos y el Tribunal Oral Federal Nº2 hizo lugar a una serie de compulsas para que se continuaran los trabajos investigativos para romper con toda la estructura delictiva que tuvo participación con el narcomenudeo en grandes escalas.

De esta forma y una vez reunida toda la prueba en la fiscalía de Alcaraz, se ordenó la captura de la mujer.

La medida se hizo efectiva a fines de junio de este año y el 28 de agosto la Cámara Federal de Apelaciones le confirmó a la mujer el procesamiento con prisión preventiva por los delitos de comercio de estupefacientes agravado por la participación de tres o más personas en concurso real con lavado de capitales.

Básicamente, para Alcaraz, esta hermana de la Yaqui también se dedicaba a la venta de drogas (principalmente cocaína) y adquirió bienes muebles e inmuebles con las ganancias que obtuvo.

En la instrucción se determinó que tenía una vivienda en Godoy Cruz y un vehículo a su nombre (un VW Fox) y Vargas no supo cómo justificarlos porque carecía de trabajo formal.

Comprometida

De acuerdo con la información a la que accedió El Sol, durante la primera investigación iniciada contra la jefa narco godoicruceña se desarrollaron una serie de escuchas telefónicas y se detectó que Fernanda Vargas hablaba de comercio de drogas con otra de sus hermanas, la condenada Romina Vargas (32).

También se incorporaron mensajes de texto. De las transcripciones surge que charlaban y hacían referencia a la “mer” (merca o cocaína) y a la “alita”, también por el polvo blanco.

Uno de esos diálogos, que fue clave para la fiscalía en la nueva instrucción, es el que mantuvieron las hermanas Romina y Fernanda antes de las capturas masivas que se desarrollaron contra la banda a principios del 2014.

Romina: “Viste que le había mandando un mensaje yo a la…”

Fernanda asintió.

Romina, continuó: “…doscientos más me puso…”

Fernanda: “…va! ¿Por qué si me pagan cien por la alita y doscientos por la merca?”

Romina: “…y no sé ahora me puso doscientos qué se yo…no le pregunté yo porque nada…”.

Fernanda asistió y agregó: “…no le (no se le interpreta) más nada, así que…”.

Además las escuchas telefónicas, la causa sumó mensajes de texto.

De análisis de los SMS se desprendió que Fernanda fue señalada como quien poseía la sustancia estupefaciente en su vivienda y que los entregó en una oportunidad a sus hermanas Silvana Natalí Vargas (de 35 años y otra de las condenadas) y Romina, para luego ser fraccionada en tubos y comercializada.

Culpables

Durante el juicio que culminó el 11 de mayo del 2016, se confirmó que la Yaqui Vargas era la jefa de la organización y que el resto de los integrantes tenían un rol secundario.

De esta forma, el orden jerárquico ponía debajo de la Yaqui a Silvana Natalí, Fernanda, Patricia y Romina. Además, contaba con la ayuda de su suegra, Nora Gatto, una de sus hijas, Silvina Gelvez y algunos de sus sobrinos, como Jonathan Daniel Brizuela, conocido como Jony o Pecoso.

Así las cosas, con la nueva investigación finalizada, es más que probable que Fernanda Vargas deba sentarse en el banquillo de los acusados en los próximos meses.

Trascendió que su defensa, a cargo del abogado Enoc Ortiz, podría apelar este paso en el proceso pero, hasta este martes, esto no había sucedido.

Mientras tanto, Fernanda Vargas esperará las novedades del caso con pulsera electrónica en un casa del barrio Granja Lomas de Chacras de Luján, debido a que accedió al beneficio de la detención domiciliaria el 15 de setiembre, porque está a cargo de sus tres hijos menores de edad.