La investigación por una presunta maniobra fraudulenta vinculada al histórico inmueble donde funcionó el boliche Treinta y Pico derivó en la imputación del empresario nocturno Ricardo “Tito” Bustos, una figura ampliamente conocida en Mendoza por ser el creador de la Vendimia Gay y propietario de reconocidos locales bailables.
La fiscal de Delitos Económicos Susana Muscianisi le atribuyó los delitos de administración fraudulenta en concurso real con falsedad ideológica, luego de que el fiscal en jefe Alejandro Iturbide avalara el planteo impulsado por la querella, representada por el abogado Lucas Colucci. El empresario compareció ante la fiscalía la semana pasada, fue formalmente notificado de la acusación y optó por no declarar.
Durante la audiencia, Bustos también solicitó autorización para salir del país durante tres meses. El pedido fue rechazado por la querella, que planteó su oposición ante el Ministerio Público Fiscal. Ahora será la fiscalía la que deberá resolver si concede o no la autorización requerida por el imputado.
La teoría del caso
Según la hipótesis de la fiscalía, la maniobra tuvo como eje la venta del único activo relevante de Proyecto Omega, una sociedad anónima creada en el 2005: el inmueble de calle Rioja donde el citado local bailable, que lo había adquirido un año después.
El grupo había sido creado por Bustos, Sandra Mabel Miranda y Ángel Ramón Silicato, cada uno con un tercio de participación y con el fin de explotación nocturna.
La instrucción sostiene que, tras adquirir la participación de Silicato, Bustos intentó comprar también las acciones de Miranda. Sin embargo, la mujer rechazó la oferta por considerarla muy inferior al valor real de la empresa y del inmueble.
Ante esa negativa, la acusación señala que Bustos habría avanzado igualmente con una serie de actos societarios que habrían permitido concretar la venta del predio. Para los investigadores, se utilizaron actas societarias con datos que no reflejaban lo ocurrido en realidad y se hicieron constar decisiones que Miranda aseguró no haber aprobado ni firmado.
La investigación sostiene que, con el paso de los años, Bustos pasó a controlar la empresa propietaria del inmueble. Primero adquirió la participación de uno de los socios fundadores y luego transfirió ese porcentaje a una hermana. De esa manera, la familia Bustos quedó con dos tercios de la sociedad, mientras que Miranda conservó el tercio restante. En ese contexto, Bustos continuó al frente de la firma como presidente.
Según la acusación, en junio de 2022 Bustos avanzó con la venta del histórico inmueble a otra empresa por 18,5 millones de pesos, una cifra que para los investigadores estaba muy por debajo de su valor real. La fiscalía entiende que la operación se concretó sin el aval correspondiente de los socios y que terminó perjudicando económicamente a Miranda, quien era propietaria de una parte de la sociedad.
Además, la acusación sostiene que la venta se realizó sin convocar una asamblea extraordinaria de accionistas, pese a que se trataba de una decisión trascendental para la empresa, ya que implicaba desprenderse de su principal y prácticamente único activo.
Por esa razón, en el Ministerio Público entendieron que Bustos habría excedido las facultades que tenía como presidente de la sociedad y actuado en perjuicio de uno de los socios.
Sobre esa base, la fiscal Muscianisi le endilgó el delito de administración fraudulenta, por la presunta afectación del patrimonio societario, y el de falsedad ideológica, por la supuesta incorporación de información falsa en documentación societaria utilizada para concretar la operación.
Bustos es una figura conocida en el ambiente nocturno local. En 1996 impulsó la primera edición de la Vendimia Gay, celebración que con el tiempo se convirtió en uno de los eventos más representativos de la comunidad LGTBQ+ durante la temporada vendimial. Además, estuvo vinculado a locales bailables emblemáticos de la noche provincial.
