Delfina Del Bianco (11) y Mía Soledad Morán (12) eran mejores amigas y fueron las únicas víctimas mortales del vuelco del micro en Lezama sobre la ruta 2, que viajaba con un contingente de chicos hacia Mundo Marino.
Las nenas estaban sentadas juntas, en el fondo del piso superior del vehículo. Ambas eran “tímidas, estudiosas, hinchas de Boca e incipientes jugadoras de hockey en el Ranch Sports”, según contó Rogelia, quien administra un multikiosco en la Avenida Peron al 6000 llamado La Paz, justo enfrente de la casa de Delfina.

La vecina relató que la madre de esta chica, Silvia, compró golosinas ese mismo día para que su hija comiera en el micro. “Estaba rara, llorosa, porque no estaba del todo convencida de que Delfi viaje. Se despidió diciendo: ‘No me des bola, soy una tonta’. Ahora tiemblo recordando la conversación”, mencionó.

Otra vecina de la familia de Delfina, María, indicó que los conoce de toda la vida. “La vi nacer. Un ser celestial, una chica muy hogareña, apegada a sus padres, una nena dulce y cariñosa. Para ella el mejor plan era ir a jugar al hockey”, afirmó a Clarín. La mujer señaló que todavía no cae en la cuenta de lo que sucedió.
La hermana mayor de Delfina estaba trabajando en un local de ropa cuando el dueño se enteró de la noticia y le dijo que se fuera. Delfina se había cambiado de escuela este año, a pesar de que no quería abandonar su anterior colegio, según contaron las vecinas. “Siempre fue una buena alumna, destacada, que todavía no tenía claro qué quería estudiar”, agregaron.

A 15 cuadras de allí, sobre la calle Perú al 2100, hay un terreno con dos casas. En la de adelante viven los Morán, Jorge y Belén, Mía y su hermano. En la de atrás Natalia (25), hermana de Belén y tía de la fallecida Mía.
“Estoy hecha mierda. El miércoles en la noche Mía vino a mi casa para que le hiciera la planchita, quería tener el pelo lacio para el viaje. La loca estaba ansiosa con el viaje, muy embalada, y como siempre se quería ver divina”, describió Natalia, su tía.
“Podía caerse el mundo que Mía estaba impecable, perfumada, el brillito en los ojos, los aritos, la pulserita. Yo la jodía, pero ella me decía que quería ser diseñadora de indumentaria”, agregó.
