En alguna oportunidad, Néstor Lastiri, el secretario de Recursos Hídricos de la provincia de La Pampa y uno de los funcionarios más activos del gobierno de Sergio Ziliotto en la cruzada que llevan adelante contra Portezuelo del Viento, había dicho que la obra no perjudicaba a su provincia y que, si había algún reparo en torno a ella, era la oposición a que la presa quedara bajo el control exclusivo de Mendoza. “Es una obra que está en el tratado del río Colorado, está explícita. Si está explícita en el tratado, yo no puedo decir ‘no hagamos Portezuelo’. Además, Portezuelo, no perjudica a La Pampa. Lo que puede perjudicar después es el trasvase. Portezuelo –añadió el experto– es generación de energía, regulación de caudales. Lo que nosotros no queremos con Portezuelo es que lo maneje Mendoza, este es el tema”. Las declaraciones de Lastiri fueron publicadas por el sitio EcoDigital y reproducidas luego por la misma Secretaría de Recursos Hídricas de La Pampa. Fue durante el primer trimestre del 2015. En abril del mismo año, Lastiri ampliaría aquellos dichos agregando que “los embalses deben tener un plan de llenado que no deje el río seco”.
Ahora La Pampa parece haber cambiado de posición. No sólo ha rechazado un plan del primer llenado fiscalizado por un representante suyo que puso sobre la mesa el Gobierno mendocino, sino que ha sugerido primero y después reclamado, que se suspenda la licitación del megaemprendimiento que se financiará con la indemnización que está pagando la Nación a la Provincia por los perjuicios provocados por la promoción industrial que rigió en las provincias vecinas durante casi 30 años.
La semana pasada, Ricardo Quintela, el gobernador de La Rioja, sorprendió a todos cuando, entrevistado por una radio porteña, develó que su provincia más otras nueve del Norte argentino, se habían reunido y discutido una serie de pedidos al Gobierno nacional para desarrollar las economías de sus territorios. Dijo, recordando los polémicos beneficios de la promoción industrial, que “teníamos ventajas comparativas tributarias que permitieron a las empresas radicarse bajo esas normas”. Agregó que le plantearían al presidente “una mirada más federal, que haya un criterio de inversión más equitativo, no tratar igual a las provincias que no lo son”.
Quintela y su revelación pusieron en alerta a medio mundo, en particular a las provincias que se vieron perjudicadas por aquellos beneficios impositivos que en algunos casos funcionaron tal como se los previó y en otros sólo fueron refugio para supuestas inversiones que nunca se dieron, como empresas fantasmas o fábricas con rueditas como se las conocía en aquellas épocas.
Ayer, Quintela visitó Mendoza por algunas horas. Oficialmente, el gobierno de Suarez sólo se limitó a difundir muchas fotos del encuentro que tuvo carácter protocolar y no mucho más. En medios riojanos, Quintela fue mucho más expresivo y detallista que el Ejecutivo mendocino. Dijo el riojano sobre el sistema de promoción industrial: “Nosotros no buscamos que se renueve, sino que las provincias del Norte argentino y del conjunto de las provincias argentinas puedan desarrollarse achicando asimetrías que en este momento son muy pronunciadas fundamentalmente de la Pampa Húmeda con el resto del país”, de acuerdo con declaraciones que publicó el diario Nueva Rioja, ayer. “El gobernador me preguntó cómo estaba nuestra provincia. Le comenté que estábamos procurando juntarnos con todo el Norte argentino para tratar de hablar con el presidente de la Nación y ver cómo se puede desarrollar de manera armónica el país tal cual él lo plantea desde una mirada federal”.
En Mendoza, Quintela le habría aclarado a Suarez que no se propone reactivar el régimen de promoción sino todo lo contrario: “Desmitificarlo”, según publicó el medio riojano. Y que quiere darle vía libre a un plan para desarrollar a gran escala la cereza en La Rioja, para lo cual Quintela visitó una finca en Agrelo y un empaque en Tunuyán, de los más sofisticados del país, acompañado por el presidente de la Cámara Argentina de Cerezas, Alejandro Zimerman.
Ahora bien, el gobierno de Suarez tendría que seguir con especial atención los movimientos tanto de La Pampa con Portezuelo y el Atuel y los de La Rioja con sus dichos y posteriores aclaraciones en torno a la promoción. Se supone que ya lo hace y que no se fía, ni sigue ciegamente lo que se dice en una y otra.
La Pampa fue variando su visión sobre Portezuelo en la medida en que la obra se fue confirmando. Mientras sólo era un proyecto a expensas de un acuerdo entre la Nación la Provincia para impulsarlo y los climas políticos no hacían suponer que ese acuerdo se alcanzaría, Lastiri y otros funcionarios se concentraban en la pelea por el río Atuel. Hoy pretenden que la obra se suspenda o que directamente no se realice. Años atrás se negaban al trasvase del río Atuel al río Grande, hoy lo incluyen junto con algún sector del peronismo mendocino. Es como que el arco siempre está en movimiento, como las empresas con rueditas de la promoción.
Quintela lanzó sin equívocos lo de la promoción y, tras el revuelo, en Mendoza dijo que de ninguna manera está en sus planes, ni en el resto de los gobernadores, establecer una vuelta a aquello. Y que sólo llegó a Mendoza con el fin de presentar las ventajas comparativas de su provincia para cultivar y producir la cereza y exportar desde allí. No sería la primera vez, ni tampoco la única que, como el tero, se canta en un lado y se pone los huevos en otro.
