Un joven padre fue asesinado de un disparo en el pecho la madrugada de este domingo en el barrio Espejo, de Las Heras. La víctima fue identificada como Emmanuel Nicolás Cruzate (23) y se encontraba con su hermano Rodrigo Damián (21), alias el Bebe, quien resultó herido.
Por segunda vez, en poco más de tres meses, este último fue blanco de un ataque armado: en noviembre quisieron matarlo pero las balas terminaron con la vida de dos chicos que estaban con él. Ahora, nuevamente era el destinatario del ataque pero este desembocó en la muerte de su familiar, según la investigación.
Además, el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, quien se encuentra a cargo de la instrucción, es la tercera vez que tiene al Bebe involucrado en un expediente.
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Esto porque este fue sospechoso en el homicidio de una niña de 3 años, ocurrido en mayo del año pasado en la villa Junín, pero terminó sobreseído y luego también fue baleado en el mencionado doble crimen. Incluso, no descartan que el ataque esté vinculado a esto último.
Lo cierto es que, tras el hecho de sangre, el sobreviviente de la agresión armada había quedado a disposición de la Justicia, ya que le figuraba un pedido de captura solicitado en setiembre por la Unidad Fiscal de Robos y Hurtos. No obstante, en horas de la tarde recuperó la libertad porque se constató que la medida se encontraba sin efecto.
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Por su parte, los parientes de las víctimas se negaron a colaborar con la pesquisa y no se mostraron dispuestos a declarar en el expediente. “Lo vamos a arreglar entre nosotros”, aseguraron a los detectives en la escena.
Por esa razón, no habían sospechosos identificados, aunque esperaban avanzar sobre los autores mediante las tareas de campo de los sabuesos en la zona.
Discusión letal
La reconstrucción que hicieron los efectivos policiales sostiene que, en la medianoche, un automóvil con dos sujetos a bordo llegó hasta el domicilio de los Cruzate, en el citado complejo lasherino. Aparentemente, estos se reunieron con el Bebe y le hicieron un reclamo.
Eso inició un fuerte intercambio verbal y los individuos intentaron subir a la fuerza al joven al rodado. Este ofreció resistencia y, atentos al altercado, sus hermanos salieron para defenderlo, revelaron las fuentes del caso.
Fue entonces cuando uno de los sospechosos desenfundó un arma de fuego y comenzó a disparar. Los proyectiles alcanzaron al Bebe y a su hermano, que cayeron heridos al asfalto, agregaron.

Mientras los autores se daban a la fuga a toda velocidad, los familiares de los lesionados los subieron a un vehículo particular y los llevaron al Hospital Carrillo.
Al Bebe lo asistieron por la herida de bala que le atravesó la pierna derecha, mientras que a su hermano lo derivaron de urgencia al Lagomaggiore, debido a que su estado era delicado por el plomo que le había impactado en el tórax.
Pese a los esfuerzos médicos del personal del nosocomio del oeste de Ciudad, el joven, padre de un niño, dejó de existir pasada la 1.
En paralelo, personal de la Policía Científica realizó las tareas de rigor en la escena y levantó varias vainas servidas de una pistola 9 milímetros, por lo que se estima que fue el arma utilizada para ultimar a la víctima, de acuerdo con la información judicial.
“Lo van a terminar matando”
Para los investigadores policiales ya no es sorpresivo que el Bebe siga protagonizando, directa o indirectamente, casos policiales. Antes de la seguidilla de hechos de sangre en los que se ha visto involucrado tenía al maltraer a policías lasherinos, ya que era señalado siempre por diferentes delitos.
Los detectives lo consideran peligroso y advierten que si continúa sumergido de esta forma en el mundo del hampa “lo van a terminar matando”.

El primer hecho con el que tomó relevancia fue cuando lo capturaron en mayo del 2019 por el crimen de Lara Mikayla Ortiz, la pequeña ultimada cuando quedó en el medio de un ataque armado dirigido al hermano de su padrastro.
Pero el Bebe sólo permaneció tras las rejas un mes, ya que le otorgaron el recupero de la libertad por falta de pruebas y con el paso de los meses fue sobreseído.
Por ese caso fue condenado a 12 años y medio de cárcel Augusto Ávila Pérez. En tanto, a mediados de noviembre, Cruzate estaba con un grupo de jóvenes del barrio Santa Teresita, cuando desde un vehículo descargaron un lluvia de balas con intenciones de matarlo.
Los plomos lo hirieron en un brazo pero acabaron con la vida de Daniel Kelo Roldán (22) y Alexis Corzo (15), quienes poco tenían que ver con el conflicto. Por ese caso fue detenido Franco Jesús Villalba (27), integrante del conocido grupo delictivo Los Canavis.
