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9 de diciembre de 2019
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Investigación

Los Canavis: la banda que resurgió tras un doble crimen

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El viernes, policías atraparon a Jesús Macaco Villalba, quien forma parte del clan familiar. Él y un hermano, que está prófugo, fueron sindicados como autores de los asesinatos de Daniel Roldán y Alexis Corzo, ocurrido el mes pasado. Cómo la gavilla perdió fuerza, y la bronca de la hinchada de Huracán por la línea investigativa.

Los Canavis tomaron relevancia en Las Heras allá por el 2014 y el 2015, cuando protagonizaron diversos enfrentamientos con Los Jamaicas, una banda antagónica con la que se disputaban el territorio de venta de droga en el cúmulo de barrios formado por el Santa Teresita –del cual son oriundos–, Sismo V, 26 de Enero, Independencia y Espejo, entre otros, tal como demostraron investigaciones policiales y judiciales. Poco a poco, integrantes de ambas facciones fueron cayendo y las organizaciones fueron desbaratadas.

Pero, este año, los pesquisas se vieron sorprendidos cuando testigos mencionaron a Los Canavis como responsables del doble crimen de Daniel Ezequiel Kelo Roldán (22) y Alexis Alejandro Corzo (15), ocurrido en la noche del 18 de noviembre, hecho en el que también resultaron heridos Damián Bebe Cruzate (21) y Mauro Nicolás Aguirre (25).

Justamente, el viernes fue detenido Franco Jesús Villalba Quiroga, apodado el Macaco, uno de los más conocidos dentro de la gavilla familiar.

El fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello lo imputó por homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, dos hechos en concurso real con tentativa de homicidio en dos hechos, y pasará este lunes a la cárcel.

Mientras, continúa la búsqueda de su hermano, el Cara de Loco, quien al cierre de esta edición seguía prófugo. Según fuentes del caso, la hipótesis principal sostiene que a las víctimas las atacaron a disparos por internas que surgieron en la barra brava de Huracán Las Heras.

Esa versión, que surgió por las investigaciones policiales y judiciales, provocó malestar en el interior de la hinchada del Globo, ya que Los Canavis fueron apartados porque trasladaban sus problemas de la calle a la cancha, generando enfrentamientos en las inmediaciones del estadio General San Martín los días de partidos, explicó a El Sol un allegado a la Nº1, nombre con el que se la conoce a la barra.

Si bien los Villalba y sus soldaditos tuvieron cierto peso en las tribunas de Huracán años atrás, desde hace un tiempo que perdieron fuerza en el club. Incluso, señalaron que en la popular se dejó de ver la clásica bandera de Los Canavis, que solía estar siempre en lo más alto del alambrado de la grada norte.

Además, el año pasado se registraron dos homicidios que salpicaron a la barra brava lasherina: el primero fue el de Darío Enano Chacón, sobrino del ex campeón de boxeo Pablo Chacón, ultimado en las cercanías del estadio antes de un partido ante Unión Villa Krause; mientras que la otra víctima fue Mario Andrés Oliva Zamora, alias Chirola, a quien mataron en venganza por el crimen anterior.

Tras esos episodios, los cabecillas de la hinchada hicieron un “pacto de palabra” para mantener la paz y la unión en la Nº1. Por esa razón, los hinchas sostienen que el doble crimen en el Santa Teresita no tiene “nada que ver” con barrabravas de Huracán.

Por otro lado, investigadores con experiencia en la zona consultados destacaron que tampoco existe una guerra de bandas, la cual haya sido el causante de los asesinatos de los jóvenes. Es más, atribuyen esto a la falta de personajes con peso en el Santa –como se conoce a la barriada en la zona–, los cuales se encuentran presos, por lo que los más jóvenes se están disputando quién toma el poder en el lugar.

Además, los sabuesos aclararon que “Los Canavis ya no existen, desaparecieron” y que “sólo les queda el apodo”. Al parecer, lo que supo ser esa gavilla organizada para el delito, que tenía diversos soldaditos en la zona, se redujo a la presunta actividad de venta de drogas que lleva adelante la familia Villalba, agregaron.

Los que conocen la zona aseguran que Los Canavis atacaron al grupo de jóvenes porque entre ellos había algunos que pertenecerían a un grupito liderado por el Cuchi, un sujeto enfrentado a estos, pero que de ellos sólo resultó herido Cruzate: “Los pibes que murieron no tenían nada que ver, se mandaron un moco los Villalba”, aseguraron.

Más allá de eso, esta versión no está plasmada en el expediente, aunque se lo atribuyen al miedo y la poca voluntad a declarar por parte de los testigos.

El hecho

La balacera que terminó con la vida de los dos jóvenes ocurrió pasadas las 20.15 del lunes 18 de noviembre en el interior del Santa Teresita.

Las víctimas se encontraban en una esquina de Albox y Libertad, junto a varios amigos y amigas. De repente, fueron sorprendidos por un vehículo utilitario blanco que pasó con la puerta trasera abierta, desde la que dispararon dos sujetos en diversas oportunidades.

Tras el ataque, los cuatro heridos fueron llevados al Hospital Carrillo en vehículos particulares. Allí los médicos constataron las muertes de Roldán y Corzo.

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