La primera certificadora en reducción de la huella de carbono en Argentina se instaló en las provincias de Mendoza y de San Juan, a través de un convenio entre la chilena Green Solutions y la consultora local Know How Wines, especialista en mercadotecnia del sector vitivinícola. Green Solutions es representante para Latinoamérica de Carbon Reduction Institute (CRI) una empresa global, con casa matriz en Sydney, Australia, dedicada exclusivamente al Mercado del Carbono y Cambio Climático, convirtiéndose en una de las entidades certificadoras más importantes a nivel mundial en la reducción de gases de efecto invernadero (GEI).

      En ese sentido, el chileno Alejandro Sánchez Mateucci, titular de Green Solutions, comentó en una entrevista: “Este reconocimiento se debe a su alto desempeño y al trabajo realizado bajo los más altos estándares de exigencia. Es por esto que fue recientemente ranqueada dentro de la categoría Outstanding, la más alta dentro de The Carbon Offset Watch, llevado a cabo por The Institute for Sustainable Futures, The Total Environment Centre y Choice”. “La finalidad de The Carbon Off- Una consultora vitivinícola local y una firma chilena brindan el servicio en Argentina.

      Exigencia en países desarrollados. set Watch es regular el mercado de carbono y los esquemas de certificación Carbon Neutral, donde la categoría Outstanding garantiza que las auditorías cumplen con los requerimientos para ser reconocidas a nivel mundial y que los bonos de carbono utilizados corresponden, efectivamente, a reducción de GEI reales”, sostuvo. Sánchez Matteucci aseguró que “en el contexto internacional, los países desarrollados están generando leyes que imponen la Huella de Carbono de los productos que ingresen a sus fronteras. Francia es el caso más cercano, y pronto la seguirán otras economías de países desarrollados”.

       La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, en un informe acerca de la huella de carbono, sostuvo que “hace unas décadas, las calorías se convirtieron en nuestro peor enemigo. La obsesión por conocer en detalle cuánto engordan los alimentos que nos llevamos a la boca obligó a la industria alimentaria a detallar en sus envases el valor nutricional de los productos”. “Recientemente, el afán por medir lo que ingerimos ha encontrado un análogo igualmente inquietante en la salud del planeta. El dióxido de carbono (CO2) se ha convertido en el nuevo enemigo público”, destacó el informe