La familia de una paciente con coronavirus realizó un desesperado pedido a la Clínica Santa Clara para que se le aplique el tratamiento de ibuprofeno inhalado ante el avance de la enfermedad. Sin embargo, la mujer falleció este lunes en horas de la madrugada y sus allegados iniciaron una cruzada para que no haya obstáculos para que el procedimiento experimental sea aplicado en pacientes con cuadros moderados y graves de COVID 19.

“Creo que es mi derecho y fundamentalmente el de mi madre que se arbitren todos los medios para poder salvarle su vida”, había expresado en un mensaje el hijo de la víctima, quien tenía 83 años.

La principal acción terapéutica del ibuprofeno sódico en medio hipertónico es antiinflamatoria, así como también bactericida y viricida, y está destinada al potencial tratamiento de afecciones pulmonares, entre ellas las causadas por el SARS-CoV-2. 

Mientras que el gobernador Rodolfo Suarez anunció el primero de septiembre que el método se comenzará a probar en la provincia, lo cierto es que hasta el momento el Comité de Expertos del Ministerio de Salud no ha dado su visto bueno para su incorporación porque aseguran que aun deben seguir evaluando los resultados del método. Además, tampoco se firmó un acuerdo con la empresa Laboratorios Químicas Luar quien produce el Luarprofeno y que envió a la provincia unas 20 muestras en el marco de las tratativas iniciales. Pero las nuevas entregas están frenadas hasta que no haya una decisión tomada. 

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Pese a esto, el hospital Español de San Rafael adhirió al “uso compasivo” y ya fueron nebulizados tres pacientes, que tuvieron que dar su consentimiento previo. Desde el nosocomio informaron que tuvieron buenos resultados, aunque evitaron generar falsas expectativas. 

El uso compasivo de medicamentos es un procedimiento médico restringido a casos excepcionales, destinado al tratamiento de determinadas enfermedades para las que no existe una terapia eficaz, como es el caso del coronavirus. En ese marco, los galenos han decidido aplicar Luarprofeno a sus pacientes COVID 19 positivos.

“El Gobierno de Córdoba fue el primero en desarrollar una solución que permite atender la emergencia sanitaria. Mediante una resolución firmada en el mes de marzo, extendió el concepto de uso compasivo a “uso compasivo ampliado” en el marco de la pandemia y autorizó su empleo en enfermos, durante el tiempo que dure la emergencia. Jujuy tomó este mismo dictamen como referencia y lo aplicó a partir del mes de agosto, para luego sumarse La Rioja, Salta, Santa Fe y Tucumán”, según consignó el laboratorio.

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Bajo este contexto, la familia de Nelly Palmira, una mujer que fue hospitalizada el pasado 21 de septiembre con diagnóstico de coronavirus, solicitó cinco días después a la Clínica Santa Clara que se le suministre la terapia debido al agravamiento de su cuadro. Pero la respuesta del profesional tratante fue negativa, bajo el criterio de que no se estaba usando en hospitales como el Central o el Lagomaggiore.

“Creo que es mi derecho y fundamentalmente el de mi madre que se arbitren todos los medios para poder salvarle su vida. Esto no quiere decir que ustedes no están haciendo todo lo posible dentro de sus posibilidades, pero creo que podrían, con el consentimiento pleno y absoluto mío haciéndome responsable de todo, aplicarle el tratamiento de ibuprofeno inhalado”, le escribió desesperado Gabriel Bertaina, el hijo de la paciente a la especialista, adelantando que enviaría una nota formal al nosocomio.

Pero la mujer no logró sobrevivir y este lunes su hijo pudo ingresar a la habitación para reconocer a su madre y despedirse.

“No queremos que esto se quede en la nada y que otras familias pasen por lo que estamos atravesando nosotros. El tratamiento es gratis, no es negociado como todo lo demás”, dijo Nora Lucero, la nuera de la mujer, quien afirmó que “los médicos tienen miedo por el riesgo de aerosoles durante estos procedimientos, es decir que el virus podría quedar suspendido en el aire y contagiar”.

Sobre este último asunto, Gustavo Villar, integrante del equipo médico de la Fundación Respirar, encargado del procedimiento en Buenos Aires había aclarado a El Sol que por esto se generó una capota transparente, un casco que se conecta a una aspiradora o bomba de vacío generando algo llamado presión negativa, el aire entra evitando que se genera una nube o aerosol.

“A la fecha, con más de 300 pacientes tratados no tenemos personal de salud contagiado por haber hecho las nebulizaciones. Creemos que la capota no será necesaria en un futuro, ya que si bien faltan pruebas, se comprobó que el Ibuprofeno tiene un efecto bactericida y viricida. Entonces, lo que se aeroliza son partículas virales no viables”, había detallado el especialista cuando fue consultado por este medio.

Clínicas y hospitales, entre la negativa y la duda

Estela Gómez, directora de la Clínica Santa Clara, señaló que no se ha habilitado el uso del ibuprofeno ya que no hay aval científico que produzca mejoría. 

Si bien sostuvo que la carta de esta familia no llegó aún a sus manos, aseguró que una decisión tal debería estar previamente mediada con la correspondiente asesoría legal. 

No sé en qué se basa el hospital Español para aplicarlo. Hay, incluso, una nota de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva donde recomienda que no sea utilizado con fines terapéuticos”, dijo.

Asimismo, desde el Hospital Central y desde Osep, la obra social de los empleados públicos que tiene a su cargo el Hospital El Carmen donde se reciben a una gran cantidad de pacientes con coronavirus, recalcaron que cualquier procedimiento debe ser aprobado por ANMAT y luego por los Comités de Ciencia e Investigación.

Juan Carlos Cruz, de la Asociación de Clínicas, indicó que desconoce en qué hospitales se está usando y si realmente es efectiva la terapia dada la falta de investigación científica.

 “Todo el tiempo aparecen cosas nuevas, pero de poco valor científico.  No sabemos cuán efectivas pueden ser en este momento”, dijo y aclaró que “seguramente un paciente no puede pedir un tratamiento no aprobado por la ANMAT y que tampoco la obra social lo va a aceptar”.

En tanto, consideró que cada clínica y hospital, como sucedió con el plasma de pacientes recuperados, puede adherir o no a su uso.

En tanto, Sergio Saracco, especialista en Emergentología y Medicina Legal recalcó que, incluso un tratamiento de uso compasivo debe cumplir con una serie de condiciones y que un paciente no puede pedir que se aplique un tratamiento no aprobado.

Pedidos legislativos

El diputado del Frente Renovador, Jorge Difonso, presentó a la Legislatura un proyecto de resolución donde pide “acompañar y apoyar” al Ministerio de Salud de Mendoza en la “pronta aplicación” del método. 

“Hasta la fecha no se dispone de vacuna ni tratamiento antiviral específico, lo cierto es que, al igual que el tratamiento con plasma”, son las únicas estrategias que, estadísticamente, “está demostrando un cambio en la historia natural de la enfermedad”, sostiene el texto legislativo.

Por su parte, el diputado nacional de Juntos por el Cambio Gonzalo del Cerro elevó una iniciativa el Congreso para solicitar la utilización del “ibuprofeno sódico hipertónico nebulizable” como tratamiento de emergencia sanitaria para la recuperación de pacientes diagnosticados con coronavirus, bajo los términos metodológicos de uso compasivo, para pacientes graves.

Según el texto, el tratamiento “se realizará con el debido consentimiento y amparado sólo en el inciso 37 de la Declaración de Helsinki, tratados en instituciones de salud públicas y privadas habilitados en todo el territorio nacional y que adhieran a la adopción del ´Plan de tratamiento en emergencia sanitaria con ibuprofeno inhalatorio en pacientes con patología respiratoria aguda, mediado por Covid 19”.

Actualmente la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) ha autorizado 16 ensayos para vacunas y tratamientos contra el coronavirus en Argentina.  

 “Para la aprobación de un ensayo clínico se verifica que el proyecto cumpla las normas nacionales e internacionales, tanto desde el punto de vista científico como ético. Se controla a los profesionales que llevan adelante el estudio, a quienes se les exige que se encuentren debidamente matriculados y capacitados para la tarea. También se exige la habilitación de los centros donde se van a realizar los estudios”, destaca la ANMAT.

Si bien se han iniciado los trámites correspondientes, Luarprofeno aún no se encuentra aprobado por este organismo. Por el momento, la aplicación del mismo se encuadra dentro del marco de un Programa de Emergencia por COVID 19 que prevé su aplicación por “uso compasivo ampliado”, en instituciones médicas autorizadas, bajo estricto control médico, consentimiento del paciente y bajo aprobación de las autoridades de cada provincia.  Este programa obliga a que todos los tratamientos sean realizados en un entorno hospitalario o supervisados por un médico tratante. 

“Es preciso que el médico solicitante complete el formulario y su solicitud quedará supeditada a una evaluación correspondiente, que se rige por autoridad sanitaria de la jurisdicción donde el médico o la institución tengan asiento”, comunicó el laboratorio.