Cada vez son más las páginas webs, las aplicaciones o los juegos que necesitan de un registro previo para utilizar sus servicios. La mayoría pide vincular la cuenta de Google. Esta manera es tan sencilla que probablemente se esté registrado en más lugares de los que se piensa.
Es una nueva muestra de cómo los usuarios instalan apps sin fijarse previamente los datos que ceden. El mejor consejo es evitar a toda costa instalar cualquier programa del que no se tenga verdadero conocimiento, así como revisar periódicamente los permisos activados. Por fortuna, la mayoría de redes sociales, servicios y sistemas operativos incluyen funciones de privacidad para tener controlados los datos que se asocian.

En el caso de Gmail, el servicio de Google, también cuenta entre sus principales características una serie de funciones destinadas no sólo a personalizar el servicio sino algunas diseñadas para controlar algunos datos.
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De esta manera, Google dispone de un servicio de privacidad llamado Mi Actividad. Es una página muy útil que se accede con la misma contraseña de Gmail. Desde aquí, entre otras cosas, se pueden consultar los permisos que concedidos a plataformas de terceros a lo largo de la experiencia de uso.
La sugerencia es quitar el acceso a la información de las aplicaciones que ya no se usan. Es decir, revocar sus permisos. Tampoco darle acceso a otros servicios si no es estrictamente necesario o una herramienta imprescindible.

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En caso de utilizar la cuenta de Google para iniciar sesión en ciertos sitios web, hay que tener en cuenta que pueden ver la información básica del perfil y, algunos de ellos, pueden tener acceso a más datos.
