Este viernes 8 de enero se celebra el Día del Gauchito Gil, un santo pagano o figura religiosa no considerada por la iglesia católica ni la evangélica.
A pocas horas de la festividad, el municipio de Mercedes -localidad correntina que se presenta anualmente como centro neurálgico de la veneración- dispuso desde lunes y hasta el próximo 10 de enero el cierre del predio del Gaucho Gil, ubicado a la vera de la Ruta Nacional 123, en el kilómetro 101.
En la actualidad la ciudad de Mercedes atraviesa un rebrote de coronavirus, con 68 casos activos y la preocupación de las autoridades pasa por el riesgo epidemiológico que representa el tránsito de hasta 300.000 personas que participan de la conmemoración del Gaucho Gil todos los años.
Desde la intendencia de esa ciudad comunicaron que la misa será al aire libre, pero con transmisión por plataformas digitales desde el monumento al Gaucho Gil, erigido en el acceso norte de la ciudad.
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¿Quién era el Gauchito Gil?
Cristianos o no, muchos le rezan a Antonio Mamerto Gil Núñez, más conocido como el Gauchito Gil. Sobre su biografía no hay datos certeros, pero algunos estudiosos de su historia afirman que nació un 12 de agosto de 1847, en Mercedes, Corrientes.
Luego de participar en la guerra de la Triple Alianza fue reclutado por el Partido Autonomista para pelear en la guerra civil correntina contra el opositor Partido Liberal, pero desertó. Dado que la deserción era delito, fue capturado, colgado en un árbol y lo mataron tras producirle un corte en la garganta.
Según cuenta su leyenda, Gil le dijo a su verdugo que debería rezar en su nombre por la vida de su hijo, que estaba muy enfermo. Luego de matarlo, el hombre llegó a su casa y encontró a su hijo al borde de la muerte.
El verdugo rezó al Gauchito Gil y su hijo sanó milagrosamente. Todos los 8 de enero en cada rincón del país se enciende una vela roja para venerar al Gauchito. Sus promeseros suelen llevarles trapos rojos, velas, cigarrillos y vino a sus altares edificados en las banquinas de las rutas. Sin olvidarse de tocar bocina cuando pasan por el frente de una de sus ermitas.
