Florencia Jézabel Marzal tiene 20 años y, desde los primeros minutos del 7 de febrero, es la reina de Guaymallén 2013.
La joven, que representó al distrito Pedro Molina, estudia Periodismo y juega al handball, como arquera. Además, la soberana participo de la colorida producción de El Sol Online, donde brindó detalles de su experiencia en Vendimia,

– ¿Cómo te llegó la posibilidad de ser candidata a reina?
– Me llamó un amigo, Rodrigo, que me venía insistiendo en que me presentara desde hace dos años. En esta oportunidad le dije que sí porque hace un año mi papá falleció y su sueño era que yo fuera reina.
– ¿Qué sentiste cuando dijeron que eras vos la soberana de Guaymallén?
– Cuando terminaron de cantar los votos mis compañeras me decían que era yo la que había salido, pero les decía que no podía ser. En el momento en que dijeron mi nombre veía todo borroso, era como si estuviera viviendo un sueño. Se me vinieron a la mente los rostros de mi mamá mi papá.

– ¿Cómo viven esta experiencia tus familiares y amigos?
– Llego a mi casa y los vecinos me saludan emocionados: ya no soy Florencia, soy “la reina” (risas). Me satisface muchísimo, porque los veo a ellos y a mi familia contentos y felices.
– ¿Y cómo es el contacto con la gente?
– Son muchas emociones diferentes, juntas. Se te acercan personas que no te conocen y te dicen que se sienten orgullosas de que las representes. Este tipo de manifestaciones de cariño no tienen precio. Lo mismo pasa con los niños que se te acercan para darte un beso.

– ¿Estudiás?
– Estoy cursando el segundo año de Periodismo. Además, juego al handball en el Cloe Mendoza de Regatas, soy arquera.
– ¿Ya pensaste que proyectos te gustaría encarar durante este año de reinado?
– Como dije antes, yo juego al handball y vengo de una familia de deportistas. Por esta razón, quisiera hacer hincapié en esto: el deporte es una forma de inclusión social que te enseña valores para toda la vida.

– ¿Qué sentís cuando escuchás noticias sobre accidentes viales protagonizados por adolescentes?
– Obviamente, lo vivo con angustia porque la gente dice que los jóvenes estamos perdidos. Muchos toman porque creen que es “copado” hacerlo, pero la verdad es que la situación es lamentable. Hay muchas campañas de concientización, el tema es que eso va en cada uno, en la familia y los amigos que tenga.

– ¿Algún mensaje que le quieras dejar a la gente?
– Que vivan el día a día como si fuera el último. Mi papá, que tuvo diabetes desde los 15 años, me dejó una fuerte enseñanza: “Todo tiene solución, menos la muerte”.

