Antes de las 9, en la escuela técnica 4-062 Juana B. A. de Cortés de San Roque, Maipú, los alumnos de sexto año empezaron a llegar a la institución después de casi ochos meses. Los jóvenes llegaron caminando o se bajaron del auto de sus padres con el mismo entusiasmo con el que arrancaron las clases el 26 de febrero.
Guardando el distanciamiento físico, los estudantes se saludaron con el codo e ingresaron al colegio no sin antes limpiarse los pies en una alfombra con sanitizante y colocarse alcohol en gel.
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Pese a las cofias, los barbijos y las máscaras faciales, en sus rostros se traducía el deseo de volver. “Teníamos muchas ganas. No es lo mismo estar en la escuela que en la casa”, señaló una de las chicas que ni bien entró al aula se puso a manipular pipetas de laboratorio.

Otro estudiante, sostuvo que la pandemia hizo que se perdieran muchas experiencias propias del último año de secundaria como la presentación de camperas, entre otras cosas.

Este martes, 307 alumnos y sus docentes de 10 escuelas técnicas de la provincia volvieron en forma voluntaria a clases presenciales, en el inicio de una prueba piloto que impulsó el Gobierno de Mendoza para avanzar en el regreso a las aulas luego de varios meses de aprendizaje virtual.
Se trata de establecimientos ubicados en zonas alejadas de San Rafael, Maipú, La Paz, San Martín, Santa Rosa y Malargüe.

En todos los casos, lo hicieron aulas burbujas de no más de 10 chicos y jornadas de no más de 3 horas y con las aulas con las puertas abiertas.

Particularmente, la técnica 4-062 cuenta con la infraestructura para tener buena ventilación de los ambientes gracias a que los talleres dan a una gran galería a cielo abierto.
Claudia, una de las celadores que lleva trabajando más de 15 años en ese establecimiento de San Roque consideró que “los chicos tenían que volver, era necesario”. A la par, contó que se llevaron adelante todas las medidas de higiene y seguridad con líneas en el suelo para señalar el distanciamiento marcadas en el piso.

En tanto, uno de los profesores, afirmó que el regreso se hizo en forma voluntaria. “Durante todo este tiempo estuvimos en contacto con los alumnos y sin horario. Ahora quedaron otros estudiantes bajo la modalidad virtual”, detalló el docente que se mostró esperanzado de que los chicos puedan terminar sus prácticas profesionalizantes.
El titular de la Dirección General de Escuelas (DGE), José Thomas, aseguró: “Empezamos por escuelas que tenían más condiciones. Los chicos llegan caminando o en movilidad propia y viven en la cercanía, alejados de centros urbanos. En todas las que trabajamos la aceptación es del 100%. Todas quieren tener un grado de presencialidad”.

El funcionario destacó que “todos tenían ganas de estar acá, todos tienen ganas de volver, de alguna u otra manera”. Y destacó “la alegría” de los chicos de sexto año que realizarán las prácticas profesionalizantes y “podrán egresar con este último trabajo”.
A partir de esta prueba piloto, si las condiciones sanitarias lo permitieran podría extenderse la apertura de talleres de otras instituciones que así lo solicitaran; como así también a los alumnos de 5° año de escuelas secundarias orientadas y de 7° grado de primaria.

