Los investigadores policiales consideran que el barrio Santa Teresita es uno de los complejos más peligrosos de Las Heras y de la provincia. Pese a eso, desde varios meses existía cierta tranquilidad y habían menguado los conflictos, que solían ser un problema diario para los vecinos que no forman parte del hampa.
El fin de semana, esa paz terminó al estallar una bronca entre dos conocidas familias de malvivientes del lugar: los Sández y los Ruarte, tal como reveló El Sol.
Al parecer, todo comenzó con agresiones entre menores que fueron desencadenando nuevos ataques, cada vez más intensos, entre las dos facciones. La situación llegó al punto que representó un peligro para el resto de los habitantes de El Santa, como le dicen en las calles lasherinas a la barriada.
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Por esa razón, la policía debió sitiar el barrio y se vivieron horas de alta tensión. Para las últimas horas del domingo, la pequeña “guerra” que se desató dejó como saldo un niño herido de un piedrazo, tres baleados, una vivienda incendiada con una bomba molotov, dos detenidos y varios malvivientes en la mira policial.
La vertiginosidad de los hechos provocó que a los mismos detectives se les dificultara conocer las razones por las que se originó el conflicto y quiénes habían sido partícipes. Pero, una vez finalizado, lograron armar el rompecabezas que dejó uno de los días más agitados que tuvieron las autoridades encargadas de la seguridad en el Gran Mendoza.
Fuentes allegadas a la causa brindaron detalles sobre el móvil y los personajes que protagonizaron la pugna. Además, otros sujetos que poco tenían que ver con la situación aprovecharon para dejar su marca.
Sández vs. Ruarte
La reconstrucción que realizaron los pesquisas sostiene que todo comenzó algunas semanas atrás, cuando un adolescente de 15 años integrante de la familia Sández tuvo una pelea en la vía pública con un joven apodado el Chiquito, vinculado a los Ruarte.
Esas dos parentelas tienen problemas de vieja data, pero se venían evitando desde hace un tiempo. No obstante, esa riña volvió a despertar el conflicto.
A partir de ese día, los problemas entre los dos grupos empezaron a registrarse casi a diario, aunque esos hechos no pasaron a mayores.
Pero el sábado, en medio de un cruce de piedrazos entre las facciones, un pequeño de 9 años recibió un hondazo en la cabeza y terminó internado en Terapia Intensiva del Hospital Notti.
Al día siguiente, todo se volvió incontenible. Alrededor de las 14.30 se registró el primer herido de bala frente a la manzana A. Se trataba, justamente, del chico de 15 años que tuvo la pelea que reactivó el conflicto. En tanto, el señalado autor fue su rival, el Chiquito.
Lo cierto es que la víctima debió ser trasladada al Hospital Lagomaggiore, lesionado en el abdomen. Fue intervenido y quedó fuera de peligro porque el proyectil lo atravesó y no tocó ningún órgano vital.
Con el avance de la investigación, se conoció que el herido es hijo de Sergio Orlando Sández (57), alias el Loco, un conocido ex convicto que está siendo investigado desde el año pasado por una agresión armada contra una mujer en el barrio Plumerillo Norte.

El hombre, con varias entradas y salidas de la cárcel, quedó libre hace pocos días porque no había quedado firme la prisión preventiva por ese caso y luego fue sobreseído en una causa correccional que acumulaba. Según fuentes policiales, también tuvo un grado de participación en las acciones.
Algunos minutos después de que balearon al hijo del Loco Sández, hubo otro ataque contra esa familia cuando sujetos arrojaron una bomba molotov contra la vivienda de su hermana, Stella Linda Sández, más conocida como la Linda, en la manzana C.
La mujer también es renombrada en el complejo y está cumpliendo una condena de cuatro años en la modalidad de prisión domiciliaria, ya que cayó más de medio kilo de marihuana destinada a la venta tras el homicidio de Enzo Bogado.
Por ese crimen fue detenido en principio su sobrino –también hijo del Loco Sández– pero luego recuperó la libertad por falta de pruebas y detuvieron como autor al Davisito, de 17 años, hijo de la Linda.
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Tras el primer baleado y la bomba molotov, uniformados de la zona y personal de Infantería fueron desplazados para controlar el infierno que estaban viviendo los vecinos.
Pero la violencia no paró, cerca de las 17 hubo una segunda víctima de un disparo. Fue Gisel Sández (18), quien fue rozada en el brazo izquierdo por un proyectil cuando un grupo de individuos descargó una lluvia de balas contra una propiedad de la manzana H. Según los testigos, los autores nuevamente fueron integrantes de la familia Ruarte.
Más allá de la presencia policial, las detonaciones y las amenazas se volvieron irrefrenables. Incluso, trascendieron fotos y videos en los que se puede observar a sujetos esgrimiendo un arma de fuego, sin importarles la fuerte presencia policial en el lugar.

Posteriormente, a las 18.30, Leonardo Javier González Lera (27) fue alcanzado por un disparo en la zona costal izquierda, que también le rozó el antebrazo izquierdo. Según les dijo la propia víctima los policías, iba pasando por la zona de conflicto y sintió el impacto de la bala. Sin embargo, se investigaba una presunta participación del joven, ya que cuenta con antecedentes, revelaron las fuentes.
Ya cayendo la noche se montó un operativo en el que fue aprehendido el presunto autor de ese último hecho, individualizado como Oscar Molina, alias el Camioncito. Al parecer, no pertenece a ninguno de los dos grupos enfrentados, simplemente aprovechó el desconcierto para disparar al voleo y le dio a González Lera, sostiene la información.

Asimismo, fue detenido en el procedimiento un joven de apellido Roldán y se trataba de establecer si tenía algún grado de responsabilidad en los hechos acaecidos.
Mientras los controles continuaban en el barrio del distrito El Plumerillo, durante la noche, un grupo de sujetos que poco tenía que ver con el conflicto arremetió a los tiros contra los policías.
Si bien no hubo heridos, el chaleco antibalas le salvó la vida a un efectivo de Infantería cuando le dispararon en la clavícula. Al parecer, fue sindicado como autor del balazo un ex integrante del grupo vandálico Los Canavis, conocido como el Cara de Loco, por lo que era buscado. Este lunes seguían los rondines y demás dispositivos de seguridad para mantener la tranquilidad en el barrio.
