Quizás por razones ancestrales, desconocidas y difíciles de comprender, aprendemos a esconder nuestro poder. Es común que el magnetismo sexual, la capacidad de seducción, la sagacidad, la elocuencia y la fuerza para dominar a otros, lo consideremos como un mal, una sombra peligrosa y dañina que debe ser escondida y negada. Sin embargo, buscamos, seguimos y nos dirigen en distintos ámbitos de la vida, quienes han aprendido a convivir con su sombra y hacen uso de su fuerza y poder.
¿Por qué sucede esto? Astrológicamente al negar nuestra oscuridad estamos negando gran parte de nuestro poder. Estamos negando los recursos inherentes con los que contamos y con esto socavamos la esencia de nuestra autovaloración. Negar nuestra oscuridad nos transforma en personas frágiles, temerosas de tomar decisiones porque desconocemos de lo que somos capaces. Pasamos a ser solo una cáscara, sin sustancia.
A las bestias se les da amor, se les cuida y se les entrena. Es la única forma de sublimar su poder y llevarlo a una forma sana, útil y armoniosa de convivencia. Es cierto esto implica un riesgo y ese es el punto de inflexión que debemos estar dispuestos a cruzar. La culpa, el miedo al rechazo, el miedo a la enfermedad mental, el rencor, el hambre por pasión desenfrenada, la ira, son sólo las consecuencias de un poder mal encausado.
Frente a la amenaza sin duda aparece la sombra, y los cambios globales de este año nos ha permitido ser testigos de nuestra sombra y la de otros. La luna nueva en Escorpio del fin de semana anterior nos está dando la oportunidad de renacer de la mano de nuestra oscuridad, sin negarla ni esconderla. Renacer desde la comprensión que somos un todo, con luces y sombras y que es ahí donde radica nuestra individualidad y la posibilidad de disfrutar que somos únicos e irrepetibles. Cuando somos capaces de mirar lo que escondemos deja de ser oscuridad y pasa a ser algo que podemos nombrar, desarrollar y utilizar. La maldad no es sinónimo de oscuridad, al contrario la maldad es la gran consecuencia de negar la oscuridad.
El 21 de diciembre estaremos entrando a un nuevo esquema energético donde se inician 200 años de dominancia del elemento aire. En este nuevo esquema no cabrá duda que la armonía y el desarrollo viene de la mano de la libertad de tomar decisiones individuales y hacerse cargo de sus resultados. Tomar decisiones libera, nos transforma de víctimas a héroes, dejamos de necesitar victimarios y salvadores, nos volvemos actores principales de nuestra película. Nos volvemos amo de nuestro destino, capitán de nuestra alma.
