El Kremlin restó importancia a las multitudiarias protestas celebradas la víspera en todo Rusia en apoyo al líder de la oposición extraparlamentaria, Alexéi Navalny, al señalar que la mayoría de los rusos apoyan al presidente Vladímir Putin.

“Ahora muchos dirán que a las acciones ilegales salió mucha gente. No, salió poca gente, mucha gente vota por Putin (…) Si se comparan los números comprenderán que se trata de muy poca gente, aunque también son ciudadanos rusos”, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Este sábado alrededor de 110.000 rusos participaron en marchas y manifestaciones no autorizadas a lo largo de todo el país para exigir la liberación de Navalni, quien está preso a la espera de juicio.

Las autoridades rusas advirtieron que las manifestaciones convocadas para el sábado no estaban autorizadas y amenazaron con castigar con todo el peso de la ley a quienes salieran a las calles, promesa que cumplieron con una violenta represión policial y más de 3.500 detenciones.

El portavoz del Kremlin afirmó que respeta la diversidad de puntos de vista, pero se expresó “categóricamente en contra de la participación en acciones ilegales”. 

Además el Gobierno acusó a la embajada estadounidense en Moscú de haber fomentado la participación en las manifestaciones al publicar las rutas y los lugares de concentración de las protestas para pedir a sus ciudadanos que “las eviten”.

Ese comunicado “constituye indirectamente una injerencia absoluta en nuestros asuntos internos”, denunció Peskov. Si la embajada de Rusia hubiera actuado de la misma manera durante la represión de las manifestaciones antirracistas y los disturbios en Estados Unidos, el año pasado, “seguramente habría causado algún tipo de malestar en Washington”, agregó, según reprodujo la agencia de noticias AFP.

Navalny, desde hace años uno de los mayores críticos del presidente Vladimir Putin, fue detenido el 17 de enero a su regreso a Moscú desde Alemania, donde pasó cinco meses recuperándose de lo que médicos alemanes describieron como un envenenamiento con un agente nervioso.

Putin, que acusa a Navalny de vínculos con servicios de inteligencia extranjeros, rechazó las acusaciones en diciembre, cuando dijo que no fueron producto de una investigación sino de “materiales de los servicios especiales estadounidenses” y que Rusia no podía abrir una investigación porque nadie había aportado “evidencias relevantes”.

Autoridades rusas dicen que Navalny, de 44 años, fue detenido porque durante su estancia en Alemania violó los términos de una condena en suspenso de 2014, aunque el líder opositor dice que esa fue una causa armada motivada políticamente.

Al comparecer ante el juez que le dictó una detención de un mes, Nalvany llamó a sus simpatizantes a salir a las calles y protestar, lo que sucedió este sábado masivamente en las principales ciudades del país, pese a no contar con la autorización de las autoridades, quienes finalmente dieron la orden de reprimir y detener a miles de personas.

Según OVD Info, la Policía detuvo al menos a 3.324 manifestantes, entre ellas 1.320 en Moscú y 490 en San Petersburgo, las dos ciudades más grandes del país.