La escena del crimen, el cuchillo. Abriel Morena Bisotto y Omar Poblete, el autor.

Este lunes comienza el juicio por jurado contra Omar Facundo Poblete por el crimen de Abril Morena Bissotto, asesinada en septiembre del 2024 en calle Padre Vera de Maipú. Su concubina, Lucía Castellano, fue una de las primeras personas en ingresar a la habitación donde ocurrió el ataque y encontró a la joven todavía con vida junto a su pequeña hija de un año, también herida. Su declaración reconstruyó una escena desgarradora y dejó una de las pocas aproximaciones a lo que ocurrió dentro de aquella habitación.

El debate por jurado tendrá una discusión central: ¿fue femicidio u homicidio simple? La fiscalía buscará la prisión perpetua y la defensa, que el autor del hecho sea condenado a una pena de entre 8 y 25 años de cárcel.

La reconstrucción del crimen que se analizará

Existe un momento que se puede reconstruir con precisión. Es el de la puerta de la habitación donde estaba Morena y que aquella mañana del 12 de septiembre del año citado la testigo no podía abrir, mientras del otro lado se escuchaba un sonido que no alcanzaba a convertirse en una palabra.

El día del asesinato, había vuelto a su casa después de llevar a su hija al jardín y hacer unas fotocopias. Apenas estaba llegando, un vecino la alertó de que había escuchado gritos de auxilio.

Entró rápidamente al terreno familiar y advirtió que la puerta de la habitación de su hermano, pareja de Morena, estaba llena de sangre. Andrés, uno de sus vecinos, se quedó cerca de la entrada mientras ella intentaba abrirla. Pero la puerta se cerró desde adentro. “Como si la empujaran”, declaró Lucía el mismo día del hecho de sangre.

Los dos hicieron fuerza, pero no pudieron abrirla. Entonces comenzó a patearla mientras gritaba “abrí, abrí”, hasta que finalmente consiguió correrla y pudo ver qué había ocurrido en el interior.

La escena que describió después ante los investigadores de Homicidios es una de las partes más fuertes de su testimonio: Morena estaba sobre la cama, cubierta de sangre, y junto a ella se encontraba su pequeña hija, que también estaba herida. La joven de 20 años todavía estaba viva y tenía los ojos abiertos, pero no podía hablar con normalidad porque la sangre le salía por la boca.

“Morena estaba viva, me señalaba a la bebé y no podía hablar por la sangre que le salía por la boca”, declaró la pareja del principal sospechoso, en una testimonial desgarradora.

Ese gesto de Morena quedó grabado en el relato de Lucía. La joven no podía explicar qué había ocurrido ni pedir ayuda con palabras, pero señalaba a su hija. Y fue entonces cuando Lucía vio a Poblete.

Estaba dentro de la habitación, a su costado derecho. La mujer lo miró y le preguntó qué había hecho. La respuesta, según quedó asentado en su declaración, fue breve y dicha con una actitud que ella describió como tranquila, como si nada hubiera sucedido.

“Perdón, Lu”.

Poblete salió de la casa y se dirigió nuevamente hacia el departamento que compartía con Lucía. Ella quedó frente a las dos víctimas y tomó a la pequeña en brazos. La niña estaba despierta y también tenía una herida en el cuello. “Cuando le toqué el cuello tenía como carne o un corte, lo tenía abierto”, relató la testigo, primera en ingresar a la escena.

La llevó hasta el baño, le lavó la cara y las manos y esperó la llegada de los policías y de la ambulancia, porque los llamados al 911 ya habían ingresado. La niña, que había quedado junto a su madre durante el ataque con arma blanca, repetía una palabra mientras Lucía intentaba asistirla. “Mamá, mamá”.

Morena, mientras tanto, ya no respondía cuando los policías le pidieron a Lucía desde el CEO que realizara maniobras de reanimación hasta que llegara la ambulancia. La joven murió como consecuencia de las heridas provocadas durante el ataque.

La llamada que llegó después

El relato de la pareja del imputado no terminó con el ingreso de los policías a la casa. Mientras se desarrollaba el operativo y Poblete ya había abandonado el lugar para intentar escapar, el acusado volvió a comunicarse con ella por teléfono. Fue a las 9.43.

La llamada duró 2 minutos y 55 segundos y quedó registrada en el teléfono de la mujer, que luego exhibió el aparato durante su declaración. “¿Cómo está la bebé?”, preguntó Poblete.

Lucía entendió que hablaba de la hija de Morena. Después, según contó, volvió a decirle “perdón, Lu” y le preguntó si había dejado a la hija de ambos en el jardín. Los policías le pidieron que no cortara la comunicación y que intentara averiguar dónde estaba. Lucía le preguntó y recibió como respuesta que se encontraba en la Policía de Maipú.

La llamada terminó por decisión de Poblete. Ese registro telefónico fue incorporado a la investigación junto con las conversaciones que ambos habían mantenido durante la noche anterior al homicidio.

La noche anterior, las drogas y una relación que estaba rota

Castellano y Poblete llevaban doce años en pareja y tenían tres hijos. Pero la relación atravesaba una crisis y ella ya le había pedido que abandonara la casa. En su declaración explicó que una de las razones era el consumo de drogas del hombre y que, según su relato, Poblete gastaba buena parte del dinero en estupefacientes, al punto de que en algunas ocasiones no alcanzaba para comprar comida.

La noche anterior al crimen, Poblete regresó cerca de la medianoche después de trabajar como conductor de Uber. Lucía dijo que lo vio “mal” y que le había pedido que no regresara en esas condiciones. Después, según su relato, permaneció durante buena parte de la madrugada en el baño. A las 5, contó, vio la televisión encendida y la luz del baño prendida. Horas después, cuando comenzó la mañana, el sujeto seguía en la casa.

Lucía preparó unos mates, levantó a la niña y comenzó a organizarse para llevarla al jardín. Antes de salir, volvió a preguntarle a su pareja cuándo pensaba irse. “¿Cuándo te vas a ir?”, le preguntó. “Ya me van a venir a buscar”, respondió el homicida.

Lucía salió de la casa minutos antes de las 9. Poco después comenzaría el ataque que terminó con la vida de Morena.

El dato que la declaración no pudo explicar

Hay una parte de la declaración de la testigo que adquirirá especial importancia frente al juicio que comenzará este lunes: la mujer aseguró que no existía un conflicto entre Morena y Poblete. O, por lo menos, lo desconocía.

La había visto la noche anterior, cerca de las 21, cuando le llevó unas medias para la bebé. Según declaró, la relación entre ambos estaba bien y no observó ninguna discusión. “No hubo ningún problema entre ellos”, respondió cuando los investigadores le preguntaron específicamente por esa cuestión.

Tampoco pudo aportar una explicación sobre qué llevó a Poblete a atacar a la joven. Ese interrogante permanece desde aquella mañana.

La defensa, a cargo de Mariana Silvestri, intentará que el jurado considere que el crimen debe ser calificado como homicidio simple y no como femicidio. La diferencia es determinante porque el primero contempla una escala de 8 a 25 años de prisión, mientras que el segundo prevé prisión perpetua.

La Fiscalía de Homicidios, a cargo de Oscar Malla, sostendrá la acusación por femicidio ante los 12 ciudadanos que deberán intervenir en el debate. Contará con el apoyo del jefe de la Unidad Fiscal, Fernando Guzzo. Pero antes de llegar a esa discusión jurídica, el juicio volverá inevitablemente a aquella habitación de la casa de calle Padre Vera de Maipú.