Víctor Manzanares, ex contador de los Kirchner hasta mediados de noviembre del año pasado, ahora amplió su declaración indagatoria en la causa que se investiga a la ex familia presidencial.

La investigación es en torno a su los Kirchner usaron sus hoteles para “blanquear” dinero de presunta corrupción mediante el principal socio comercial de los K, el constructor Lázaro Báez.

Manzanares, preso por obstruir el accionar judicial en otro caso vinculado a los mismos personajes pero a otra compañía bajo sospecha, confirmó lo que hasta ahora era denunciado con diferentes pruebas, desde el 2014. El hombre admitió que Alto Calafate, controlado por la sociedad comercial Hotesur S.A funcionó de un modo irregular durante años. Y que sus dueños le “cedieron” el uso comercial del inmueble a Báez, que les pagó un precio muy alto por ese “negocio” aunque fueron los Kirchner lo que lo utilizaron y movieron los papeles y hasta tenían influencia en el hotel como si Lázaro fuera más un “inquilino fantasma” que un “locador” verdadero.

Además Manzanares admitió que él mismo cometió acciones irregulares en la documentación del hotel en cuestión. Es por eso que le pidió al juez que se hicieran auditorías en las cuentas bancarias de todos los Kirchner.

Manzanares sinceró, por ejemplo, que el Alto Calafate no tenía “clientes”, sino que solo generaba plata a través de un alquiler: lo pagó primero Báez a través de una de sus empresas, Valle Mitre.

El ex contador de los Kirchner relató que después de 2013, es decir, tras la difusión y las investigaciones judiciales en la Argentina y en Uruguay, Suiza y los Estados Unidos sobre “La Ruta del Dinero K”, un caso que compromete a Báez en delitos de lavado de dinero, el empresario le cedió el alquiler del Alto Calafate a otro socio K, Osvaldo Sanfelice, que pasó a explotarlo comercialmente través de la firma Idea S.A.