El primer Campeonato Nacional, en 1967, convocó a los equipos del Interior del país a codearse con los conjuntos de la Primera división de la AFA. Desde mucho antes los equipos rosarinos habían sido incorporados en 1939, luego fue el turno de Central Córdoba de Rosario, en 1957, que logró el ascenso y continuaron los equipos de la capital santafesina (Colón en 1965 y Unión en 1966) que lograron sendos ascensos.
Haciendo la aclaración, entre los equipos de directamente afiliados a la AFA, a esos equipos rosarinos y santafesinos, no se los considera “equipos del Interior”. Fue Atlético San Martín uno de los cuatro equipos del Interior del país que llegaron a jugar el primer Nacional.
La expectativa fue muy grande y los equipos provinciales no tenían estadios con gran capacidad para recibir a los grandes del fútbol argentino. Se quedaban chicos cuando debían ser anfitriones de Boca Juniors, River Plate, Independiente, San Lorenzo, Racing. El primer campeonato lo disputaron los 12 equipos de la AFA surgidos del Campeonato Metropolitano y 4 del Interior. El campeón fue Independiente de Avellaneda.
El Regional de 1968 convocó a los conjuntos de las distintas Ligas provinciales hasta terminar con sólo cuatro clasificados. Recién en la segunda ronda clasificatoria comenzó a competir, Independiente Rivadavia, como representante de la Liga Mendocina. Los Azules eran dirigidos por Pedro Sará y se destacaba un juvenil Antonio Cura Vergara marcando la punta izquierda de la defensa, apoyado por el arquero Juan Silverio Filizzola; los defensores Acosta y Yácomo; en el medio Luis Cortez y Villarroel y adelante estaba el goleador, el recordado Arbolito Roberto López, para sacar la diferencia.
Por el Grupo C (habían cuatro grupos) el 28 de julio la Lepra superó a Tiro y Gimnasia (Neuquén) como visitante por 5 a 0, como visitante y en la vuelta, en el estadio Azul, ganó 3 a 0. Mientras San Martín de San Juan eliminaba a Unión de La Rioja (triunfos de 4-2 y 5-1).
La final del Regional por el grupo C, por un lugar en el Nacional, la jugaron los rivales de San Juan y Mendoza.
El 11 de agosto fue el día apuntado para el primer juego en el estadio de San Martín, en el barrio de Concepción, en San Juan. Los hinchas de Independiente Rivadavia viajaron en los medios de transporte disponibles y se agotaron los boletos en los trenes que unían habitualmente las dos provincias (llamados El Zonda, El Sanjuanino, El Libertador y Aconcagua, según el día de viaje y la categoría de los coches). Viajaron en tren 1.800 hinchas y más de 2.000 lo hicieron en ómnibus, camiones y autos.
Filizzola; Buitrago, Enzo Acosta, Yácomo y Vergara; Villarroel, Luis Cortez y Julio Díaz; José Cabral, Arbolito López y Juan Pastorini fueron los titulares del Azul. Para el equipo sanjuanino dirigido por José Suárez, entraron: Francisco Velázquez; Salvador Signorelli, Bernardo Quiroga, José Lahora y Octavio Irrazabal; Angel Ríos, Miguel Godoy y Antonio Romero; Carlos Diz, Alerto Naveda y Washington Molina.

Diez mil personas llenaron el estadio verdinegro, en una de las tardes más espectaculares del histórico goleador apodado Arbolito. A los 18’ marcó Pastorini para los visitantes, pero a los 36’ López hizo el segundo, para sorpresa de los sanjuaninos que no podían creer, cuando otra vez Arbolito convertía el tercero. Sólo se escuchaban los cantos de alegría de unos 4.000 hinchas azules. Terminó el primer tiempo 3-0. Luego llegó el descuento de Diz y también el cansancio de los locales. El domino de Independiente fue casi a voluntad y el goleador marcaba su tercer tanto a los 38’ para sellar un 4 a 1, de visitante, que le daba toda la tranquilidad para la revancha en Mendoza, cuatro días después.
El jueves 15 de agosto 16 mil personas colmaron el estadio Bautista Gargantini en el Parque General San Martín. Los Azules hicieron un partido con la confianza que le daba el 4 a 1 de la ida. Y el Verdinegro con tres cambios en el equipo titular, jugó mejor y con gol de Julio González se impuso 1 a 0. Por eso necesario un adicional de 30 minutos en donde el agotamiento de los visitantes fue notorio, por el gran sacrificio realizado en los 90’. Independiente aguardó confiado el final del alargue, porque los 4 goles en San Juan le habían provocado una diferencia de gol, que fue causante de la clasificación al Nacional de 1968.

Los tres goles de Arbolito López, en Concepción, quedaron en el recuerdo vivo de tantos hinchas que 52 años después, cuentan cada detalle de la tarde inolvidable del delantero.
Además de Independiente Rivadavia, al Nacional 1968, entró Belgrano de Córdoba (eliminó a Huracán Corrientes); San Martín de Tucumán (en eliminatoria con Central Córdoba de Santiago del Estero) y Huracán (Ingeniero White, Bahía Blanca), que sacó a San Lorenzo (Mar del Plata). En ese Nacional se marcó una particularidad, porque Vélez Sarsfield lograba su primer título profesional.
Eran epopeyas futbolísticas con equipos de “tierra adentro” que tenían pocos lugares entre los equipos de la AFA. Se fueron abriendo caminos y se sumaron varios a la competencia de Primera división que los tiene en los torneos superiores hace 54 años. Llegaron para quedarse.
