El presidente filipino, Rodrigo Duterte, se runió por primera vez con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en el marco de una visita oficial de cuatro días a Israel, acompañado por una delegación de 400 personas.

La visita no está exenta de la polémica que suele rodear al presidente filipino, quien en el primer día de su visita se disculpó con el ex presidente estadounidense Barack Obama por llamarlo “hijo de puta” en 2016, algo que deterioró aún más las relaciones entre sus dos países. Duterte estaba reaccionando a las reiteradas críticas de los Estados Unidos a su guerra contra las drogas, que se cobró ya miles de vidas y ha desencadenado múltiples condenas internacionales.

Duterte explicó en Israel que las relaciones con Washington habían mejorado desde que Donald Trump llegó al poder, a quien describió como un “buen amigo”. “También sería apropiado hoy decirle al Sr. Obama que ahora es un civil y que lo siento por decir esas palabras”, dijo en un discurso ante la comunidad filipina en el país.

Antes de su partida a Israel, el mandatario filipino volvió a sembrar polémica al achacar el aumento del número de violaciones en Davao, su ciudad natal en el sur del archipiélago, a que hay “muchas mujeres bonitas”.

Dicen que se están produciendo muchas violaciones en Davao. Si hay muchas mujeres bonitas, habrá muchas violaciones“, señaló en un acto oficial en la ciudad de Mandaue, en el centro de Filipinas.

Las polémicas declaraciones de Rodrigo Duterte sobre las violaciones. “Si hay muchas mujeres bonitas, habrá muchas violaciones” https://t.co/zLpQJfXPBj pic.twitter.com/eaLm3jYYvT

— EL MUNDO (@elmundoes) 3 de septiembre de 2018

Activistas por los derechos de las mujeres denunciaron las palabras de Duterte, quien suele hacer estas expresiones públicamente sobre las agresiones sexuales. “No es la belleza lo que causa la violación, son los violadores”, dijo Risa Hontiveros, una parlamentaria hostil al presidente. El presidente aseguró que bromeaba de nuevo cuando hizo este comentario.

Además, en 2016, Duterte, provocó fuertes críticas en Israel por compararse de forma positiva con Hitler. El presidente recordó que el líder nazi mató a millones de judíos y aseguró que él hacía lo mismo con los adictos a las drogas, pero luego se vio obligado a disculparse y visitó una sinagoga en Filipinas a modo de expiación.