Hablar de cómo gestionar la incertidumbre en estos tiempos suena muy similar a lo que fue la búsqueda de la piedra filosofal en la Edad Media. Hoy en día, predecir el futuro no es sólo materia de las mancias sino también de la economía con la predicción de los mercados, el management con la búsqueda de escenarios futuros y la tecnología. Un ejemplo reciente de esto último es el desarrollo de una supercomputadora cuántica que superpone futuros potenciales.
El asunto es que, a diferencia de las mancias, en algún momento, todas estas herramientas utilizan el análisis de probabilidades para ponderar la posibilidad más factible, he allí la gran divergencia.
Astrológicamente, gestionar la incertidumbre no se trata de entregarse por completo y a ciegas a un devenir definido por otros o un plan mayor, tampoco significa tomar continuamente el pasado para proyectar y evaluar futuros potenciales, como sería el caso del análisis de probabilidades.
La astrología como arte es esencialmente integrativa y nos señala que somos parte activa e inmersa de un sistema mayor, y desde esta mirada existen dos grandes claves para gestionar la incertidumbre:
- Reconocer la propia individualidad.
La energía del planeta Marte que todos poseemos, la energía del poder del Yo, no sólo pasa por el egoísmo y la persecución del beneficio propio; sino más bien, encarna el poder de mostrar lo que tengo Yo para dar a la vida. Gracias a la determinación de creer en mi propia fuerza y en lo distinto, lo controversial, lo inverosímil, lo no predecible, la ciencia y la humanidad han avanzado, así lo demostraron Nicolás Copérnico y Galileo Galilei, con su teoría heliocéntrica que dio base a la astronomía moderna; Charles Darwin, quien, con su obra “El origen de las especies por medio de la selección natural”, introdujo en el mundo el concepto de la evolución.
Albert Einstein es, sin duda, uno de los mayores expositores del avance que logramos como humanidad cuando tan sólo uno de nosotros tiene el poder de seguir sus convicciones de manera disciplinada, racional y confiada. Es así, gestionar la incertidumbre requiere en gran medida confiar en nuestras propias capacidades.
- Reconocer un orden mayor.
Esta es la segunda clave astrológica y viene dada por el opuesto complementario al caos: el orden, en este sentido, no me refiero a un orden de límites y normas; sino más bien a un orden de sistemas integrados y codependientes. El desarrollo de las ciencias básicas y la tecnología nos permite comprender de mejor manera la vida; tras años de observación, un patrón transversal a cualquier fenómeno es que toda acción tiene, al menos, un origen y, al menos, una consecuencia. Es decir, vivimos en un universo interconectado, lo comprendamos o no.
Tal vez, la clave para gestionar la incertidumbre de estos tiempos, sobre todo esta semana, en la cual los cambios repentinos estarán a la vuelta de la esquina, no pasa únicamente por una comprensión mental. Es vital dar espacio a lo que emocionalmente nos sucede cuando desconocemos si el resultado de algo cumplirá con nuestras expectativas o no, porque, en realidad, lo que nos mata y nos vuelve infelices no es desconocer el futuro sino más bien la ansiedad y el miedo que eso genera. Gestionar la incertidumbre es recordar que tenemos dos manos, una creada para recibir y la otra para dar, quizás, el mejor consejo es redefinir el refrán: “Una de cal y una de arena”, porque no necesariamente significa una mala y una buena, por el contrario, puede ser tan simple como “una la aporto yo y la otra el universo”.
