La investigación por la desaparición del empresario Diego Alfredo Aliaga dio un giro con la detención de Diego Barrera, un socio del ex despachante de aduanas de 51 años que dejó de ser visto el pasado martes 28 de julio.

Según fuentes policiales, ese día Aliaga salió de su casa en el barrio privado Palmares de Godoy Cruz en una camioneta prestada (sería de otro vecino del lugar) ya que su vehículo estaba averiado. Como publicó El Sol, había pactado encontrarse con un socio y su hermano para presenciar una inspección municipal en una propiedad que habían adquirido poco tiempo antes en Rodeo de la Cruz, donde planeaban construir un centro de rehabilitación.

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Pero antes del encuentro, Barrera se comunicó con el hermano de Aliaga y le dijo que no hacía falta que se dirigiera hasta el lugar. Así las cosas, sólo ambos iban a ser parte del encuentro. Los investigadores sospechan que antes o durante esa reunión el empresario fue abordado o retenido con fines desconocidos.

Al no tener novedades, su hermano comenzó a llamarlo y no encontró respuestas. Por eso se comunicó con Barrera, quien intentó tranquilizarlo: le dijo que no hubo problemas con la inspección y que Aliaga se había ido con una mujer.

Pasaron las horas y el empresario seguía sin contactarse con sus familiares, que denunciaron su desaparición en la Justicia local. Luego, en una corta llamada, un hombre le exigió al hermano de Aliaga un millón de dólares por su liberación.

Por eso la primera hipótesis de la investigación que lidera el fiscal federal Fernando Alcaraz apuntó a un secuestro extorsivo, aunque no se descartaba que haya sufrido un atentado contra su vida.

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La reconstrucción del hecho aportó nuevas pruebas. Cámaras de seguridad captaron a la camioneta en la que había salido Aliaga regresando al barrio privado de Godoy Cruz. Pero el conductor era su socio, quien tenía la tarjeta de acceso de la víctima y se dirigió directamente a la vivienda de la víctima.

Fuentes de la investigación resaltaron que cuando familiares de Aliaga fueron a su casa, descubrieron que alguien había ingresado antes al inmueble y revuelto algunos sectores. Allí detectaron la falta de ciertos documentos y un detalle que llamó la atención: las cámaras de seguridad del domicilio no funcionaban.

Las sospechas apuntaron rápidamente a Barrera, quien fue detenido este lunes por la noche durante un allanamiento en otro barrio privado del Gran Mendoza.