Alejandro Velarde es el dueño de una empresa conocida en las redes como “Van al Aeropuerto”. Su trabajo era sencillo, llevar y traer pasajeros, desde y hacia los aeropuertos de Ezeiza y Aeroparque. Como mucho, un viaje a Mar del Plata. Hasta entonces eran sólo 3 autos, pero después vino la pandemia, la cuarentena y todo cambió.

Los viajes se suspendieron en todo el país a partir del 20 de marzo. Se cerraron aeropuertos y quedó mucha gente dentro y fuera de nuestro país. Quedó mucha gente lejos de casa. Y ahí estaba el negocio y el servicio. Autorizados a trabajar desde un princio por la CNRT, Alejandro empezó a hacer viajes más largos. Hoy, cuatro meses después, llevan hechos más de 300 traslados, aumentaron la flota a 20 vehículos y han visitado 23 de las 24 provincias argentinas. 

El primer viaje fue a Bahía Blanca, con españoles que venían a trabajar a una industria pesquera, pero el más largo, recuerda Velarde, fue a El Chaltén, en la provincia de Santa Cruz. Ese viaje de 2.600 kilómetros duró 4 días.

Ya vendrían viajes más largos y anécdotas, muchas anécdotas.

Con un tono fresco e informal, su cuenta de Twitter repasa e ironiza situaciones cotidianas de viajes.

Lo que  se toman muy en serio es la situación que cada provincia vive y por la que ellos tienen que transitar. “Nuestra política es no pelearnos con un policía” y de esta manera respetar los protocolos provinciales, aunque muchas veces signifique un problema de logística y de costos: “Tratamos de llevar provisiones y tener hoteles en vista por si pasa algo. Siempre tenemos un plan B”.

Sobre las provincias más “pro varados”, Alejandro pone de ejemplo a Tierra del Fuego y la actitud del gobierno, que se hizo cargo del traslado de fueguinos varados afuera y de no fueguino varados en esa provincia austral. Con respecto a las menos amigables, nombra a Jujuy, Tucumán, Formosa y San Luis. Sobre esta última agrega que “para cruzar la provincia sólo podes ir por la Ruta 7 y escoltados por la polícia. Un viaje que se hacía en 3 horas terminaba demorando 6 o 9 horas”.

A Mendoza viajaron varias veces, a buscar gente en el paso internacional Cristo Redentor, pero por las condiciones climáticas y el cierre del paso, evitan este destino y sólo llegan a Uspallata. 

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Fuimos a buscar repatriados 🇦🇷 y saludamos nuestra cordillera. #Repatriados #Argentina

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Para no perder tiempo y quedar “encerrado” en una provincia, cada viaje se hace con presición y teniendo en cuenta los horarios de ingreso, egreso y circulación. “El mapa cambia todos los días. Una provincia que tenía una política, hoy viene, te la cambia y eso te cambia todo el plan”. Tal vez el pasado de Alejandro en el área de logística sea lo que hoy permita que los viajes sean exitosos.

Con respecto a la seguridad integral y sanitaria de choferes y pasajeros, Alejandro contó que según los kilómetros son uno o dos choferes por viajes. Los vehículos son desinfectados y según los asientos, es la cantidad de personas que pueden viajar, pero en general no son más de diez. 

Para Alejandro no fue fácil. Hoy, alejado del volante y más cerca del teléfono y la planificación, fue todo un desafío, “el desafío de pasar de hacer 30 kilómetros a recorrer el país” y llevar gente que quiere y necesita volver a su casa.