Un médico mendocino fue señalado como quien conducía la camioneta que ingresó unos 1,5 kilómetros en el área natural de San Juan. La titular registral del vehículo es otra persona, también con domicilio en Mendoza.

Se trata de Agustín Añó, de 46 años. Su identificación surgió a partir de la información reunida por las autoridades de Calingasta y de los datos aportados por prestadores turísticos de la zona.

En tanto, según los datos del registro automotor incorporados a la causa, la titular registral del vehículo (una Toyota 4×2) es una mujer domiciliada en Godoy Cruz, quien no se encontraba en el lugar durante el hecho.

Según la reconstrucción oficial, Añó circuló ignorando la cartelería renovada e indicativa —que cuenta con códigos QR sobre actividades prohibidas— e ingresó al barreal. Tras quedar atascado y agravar las marcas con una moto de enduro, se retiró del lugar.

Las mismas fuentes señalaron que había dos hombres junto a la camioneta cuando quedó atrapada. Uno de ellos fue identificado como Añó y las autoridades lo ubican como quien conducía el vehículo al momento del ingreso.

Cómo llegaron hasta el conductor

La información que permitió avanzar en la investigación fue aportada, entre otros, por prestadores turísticos que trabajan en la Pampa del Leoncito. Uno de ellos realizó además una denuncia policial por los daños ocasionados.

La reconstrucción indica que la camioneta avanzó aproximadamente 1,5 kilómetros hacia el interior de la Pampa, quedó encajada y luego sus ocupantes realizaron distintos intentos para sacarla.

Según explicó el intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, utilizaron una escalera plegable para intentar hacer avanzar el vehículo. La maniobra terminó profundizando las marcas sobre el terreno.

Después, uno de los ocupantes habría utilizado una de las motos que transportaban en la caja de la camioneta para retirarse del lugar. La camioneta quedó posteriormente bajo custodia de Gendarmería Nacional.

El hecho provocó una fuerte reacción política e institucional en San Juan. Carbajal cuestionó con dureza que este tipo de acciones sean tratadas únicamente como faltas contravencionales. Como antecedente, el mes pasado el Juzgado de Paz local aplicó multas de un millón de pesos a dos turistas por realizar “trompos” y maniobras imprudentes en el mismo sitio.

Para Carbajal, esa cifra resulta insignificante frente al valor económico del vehículo y la magnitud del impacto ecológico. “En la justicia mendocina hasta cárcel podríamos tener con el daño a un patrimonio”, afirmó el jefe comunal, quien confirmó que impulsará un proyecto de ley en la Cámara de Diputados de San Juan para endurecer los castigos y buscará encuadrar el caso dentro del ámbito de la Justicia Penal.