El crimen con tintes narcos de Matías Carlos Guajardo Ceballos (29) sacudió el barrio Nueva Generación en el sector maipucino de la triple frontera con Godoy Cruz y Luján. Pese a que las autoridades se mantienen alerta ante la posibilidad de nuevos enfrentamientos, las últimas horas transcurrieron en tranquilidad en el lugar.

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Eso sí, hay dos nombres que no paran de sonar entre los vecinos: los del Samu y el Maqueño, quienes desde un primer momento fueron marcados como los autores del asesinato.

En las últimas horas, las tareas de campo que realizaron los detectives del caso permitieron conocer mayores detalles sobre el hecho.

De las mismas surgen que el Maqueño fue el encargado de efectuar los numerosos disparos que terminaron con la vida de la víctima, mientras que su presunto cómplice conducía el vehículo en el que se movilizaban, revelaron fuentes allegadas a la instrucción.

La causa quedó ayer a cargo del fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, quien tomó el lugar de Carlos Torres –de turno el día del hecho– durante el resto de la feria judicial de enero.

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El representante del Ministerio Público aguarda que lo obtenido mediante las averiguaciones realizadas en la calle quede plasmado en el expediente a través las declaraciones de testigos y familiares de Guajardo. Eso, sumado a otras pruebas podría motivar los pedidos de captura contra los sospechosos en estos días.

Con respecto al móvil, es vox populi en la zona que entre la víctima y los presuntos victimarios existía un conflicto por disputa del territorio de venta de drogas, por el que se habían registrado una serie de enfrentamientos armados durante abril y mayo del año pasado.

Desde ese entonces, la “guerra” entre bandas dedicadas al narcomenudeo había menguado, pero se cree que alguna situación pudo haber despertado nuevamente la bronca entre los grupos.

Homicidio y venganza

Corrían las 1.30 del domingo cuando Mati Guajardo se encontraba en la calle Juan B. Justo, a metros de su casa de la manzana B del citado barrio, y sujetos a bordo de un automóvil gris pasaron frente él y le efectuaron alrededor de siete disparos, según la reconstrucción.

Algunos de los proyectiles le impactaron en el pecho al joven, quien cayó tendido al piso. Acto seguido, conocidos lo trasladaron en un vehículo particular al Hospital Paroissien de Maipú, donde los médicos constataron que había perdido la vida.

Hasta la escena se desplazaron efectivos de la División Homicidios y de la Policía Científica para iniciar las primeras labores pos crimen. Los peritos levantaron allí varias vainas servidas una pistola 9 milímetros que utilizaron los autores.

Casi dos horas después del hecho de sangre, un grupo de sujetos allegados a Guajardo se dirigieron hasta un domicilio de la manzana D y comenzaron a efectuar disparos a modo de venganza. Esto, porque allí reside el Maqueño, a quien testigos marcaron como el autor de los balazos letales.

Debido a que la vivienda se encontraba sin sus habitantes, por razones que se investigan, el enardecido grupo decidió prenderle fuego. El incendio se extendió hacia el interior del lugar, provocando severos daños en la cocina y la despensa.

Bomberos Voluntarios de Maipú debieron dirigirse hasta allí para sofocar las llamas. Tras la tareas de enfriamiento, constató que los ingresos presentaban 14 orificios de bala y había otros dos en la pared. Además, durante la tarde la propiedad fue saqueada, indicaron fuentes policiales.