La Justicia le dictó este jueves la prisión preventiva María Fernanda Albares, la última detenida por el crimen en un asalto del presunto proxeneta Marcos David Figueroa en un bulo de Ciudad, ocurrido en mayo pasado.

Tal como lo había solicitado la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, la mujer continuará alojada en la prisión de mujeres de El Borbollón.

La defensa había solicitado la detención domiciliaria, debido a que Albares es madre de una criatura, pero el juez Diego Flamant, del Juzgado Penal Colegiado Nº 2, se la negó porque consideró que existe riesgo de fuga y entorpecimiento de la instrucción.

Además, la acusada tiene antecedentes policiales y ya había pasado por la cárcel años atrás.

Albares se encuentra imputada por el delito de homicidio criminis causa en concurso real con robo agravado por el uso de arma de fuego, por ser en poblado y en banda y por la participación de menores, por lo que arriesgará una pena perpetua en caso de que llegue al juicio por jurados.

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Por la misma calificación se encuentran acusados y tras las rejas Sofía Camila Ibarra -presunta planificadora del golpe-, alias la Camilita, y Martín Ezequiel Saravia, ambos de 20 años.

En tanto, el señalado autor del disparo que le quitó la vida a Figueroa, un adolescente de 15 años, se encuentra alojado en el ex Cose, más allá de ser inimputable.

Mientras que otros dos menores, de la misma edad, que fueron detenidos como partícipes del hecho de sangre, días después de ocurrido, quedaron bajo la tutela de sus respectivas madres

Asalto en el centro

El caso ocurrió la tarde del domingo 31 de mayo, cuando alrededor de las 14.30 dos remises truchos llegaron hasta un complejo de departamentos de calle Patricias Mendocinas al 734, en las cercanías de los Tribunales provinciales.

De los vehículos descendieron cuatro jóvenes, mientras que dos mujeres se quedaron a bordo. Los varones ingresaron al lugar y atravesaron un pasillo para llegar hasta la vivienda del fondo, donde funcionaba un bulo.

Allí irrumpieron con armas de fuego y amenazaron a las tres trabajadoras sexuales y a Figueroa, a quienes les exigieron la recaudación del fin de semana.

Debido a que la provincia y el país atravesaban la primera fase de la cuarentena por el coronavirus (Covid-19), los clientes escaseaban y no tenían dinero. Por ese motivo, los ladrones se debieron conformar con bolsos pertenencias de las mujeres y los calzados que llevaban puestos.

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En la fuga, Figueroa persiguió a los delincuentes y pudo interceptar a uno de ellos. Lo tomó por el cuello e iniciaron un forcejeo, en el que el maleante sacó una pistola calibre 22 oculta en su tobillo, con la que le propinó un balazo a quemarropa en la frente al presunto proxeneta.

Esa situación fue captada por una cámara de seguridad, video que fue clave para luego identificar a los sospechosos.

Por su parte, Figueroa fue trasladado al Hospital Central, aunque ingresó con muerte cerebral. Alrededor de las 20 de ese día, dejó de existir.