En estos días, inmersos como se está en un contexto atípico que engloba a toda la población, surgen diferentes estados anímicos y reacciones. Lo primero que suele sentirse es la falta de libertad. La mayoría de los hábitos y rutinas se ven modificadas a raíz de esta situación de aislamiento social obligatorio por la pandemia de Coronavirus; derivando en estrés, ansiedad, nerviosismo, confusión, miedo y culpa. En algunos casos, esto puede llevar a grandes dificultades para conciliar el sueño – insomnio –, dificultades de concentración, síntomas de depresión y estrés postraumático.

En este sentido, el Dr. Juan Facundo Nogueira, médico neumonólogo y especialista en Medicina del Sueño del Hospital de Clínicas, señala algunas consideraciones acerca del insomnio en este contexto y recomendaciones para tratarlo.
“Frente a esta situación debemos recrear nuestros hábitos y rutinas, los cuales nos permitan un nuevo equilibrio temporal”, comenta el Dr. Juan Facundo Nogueira.
La ausencia de sueño o el sueño insuficiente puede provocar ocasionar estrés, ansiedad, menor rendimiento intelectual, pérdida de memoria y trastornos mentales como la depresión y abuso de sustancias.
“Todo aquello que altere el ritmo circadiano de nuestro cuerpo puede causar insomnio. Así como también los malos hábitos de sueño, que incluyen adoptar horarios irregulares de acostarse, realizar actividades estimulantes antes de acostarse (ejercicio intenso), dormir siestas frecuentemente y disponer de un entorno de sueño incómodo (temperatura ambiente extrema, luz, sonido y mala calidad del colchón”, continúa el Dr. Nogueira.
El sueño de calidad es esencial para la salud, por ello se recomienda continuar con una dieta equilibrada y el ejercicio regular indoor, ya que los cambios de horarios de sueño pueden afectar la calidad y continuidad del sueño.

“El sueño es un proceso natural, que se desencadena al disminuir la activación fisiológica, emocional y mental. La cantidad y calidad del sueño resultan esenciales para un correcto funcionamiento de nuestro organismo, sobre todo del cerebro”, expresa el profesional, quien brinda las siguientes recomendaciones para aquellos que en este contexto, están padeciendo insomnio:
– Si se pasa más de 30 minutos acostado sin poder dormir, levantarse, andar a otra habitación y realizar una actividad tranquila, placentera para uno y que no lo active: leer un libro con luz tenue, darse una ducha, hacer ejercicios de respiración y estiramiento (yoga), etc.

– Evitar usar la cama para “rumiar o procesar mentalmente” las preocupaciones.
-Evitar comer o tomar líquidos cuando se levanta en la noche.
– Bajo ningún concepto encender alguna pantalla cuando se encuentre en la cama (TV, PC, notebook, tablet, celular, consola de juegos). No navegar por internet, no conectarse a redes sociales ni jugar con consolas digitales.

– Evitar tomar bebidas que contengan cafeína (gaseosas o bebidas «cola», energizantes y el café) a partir de la tarde, ya que pueden afectar el inicio del sueño. El consumo de alcohol en la noche puede afectar la calidad del sueño.
– Evitar dormir siesta durante el día. En caso de hacerla, debería ser de corta duración – máximo 30 minutos y nunca más tarde de las 17.
– No realizar actividad física intensa en la noche, tratar de alejarla al menos 4 horas del horario de acostarse.
– Si no se mejora, no recurrir a la automedicación. Muchos medicamentos de uso habitual pueden ser perjudiciales. Consultar al médico.
Fuente: Revista Luz.
