¿Cómo manejar las frustraciones? Es fácil pensar en todas aquellas cosas que desearíamos tener y no tenemos, y no me refiero sólo a las cosas materiales, sino también a aquellas cosas emocionales que no están presentes en nuestros días. A veces, la soledad nos inunda y nos invade la melancolía y todo se hace más denso, en especial en estos momentos del año, después de dos grandes eclipses. Literalmente, el significado de la palabra frustración es: “no obtener lo que esperamos”.

Cuando los fracasos y las decepciones se acumulan, comenzamos a dudar de lo que somos capaces. Esto se suma a la estructura social en la que vivimos, en la cual, el éxito está muy acotado a lograr ciertas comodidades materiales y reconocimiento social, por lo que es fácil sentir que no somos capaces de nada y estamos destinados, simplemente, a sobrevivir.

Si al leer el párrafo anterior, algo en su interior ha resonado, significa que es momento de conocer su potencial, de conectarse con lo que es capaz de hacer y de crear, para volver a sentirse vivo. Vivir pleno, probablemente, sea más una elección que una meta a obtener.

La astrología es un lenguaje de origen dudoso y desconocido. A la vez, el asunto es que aún cuando no podemos explicar su base ni sus principios de funcionamiento, sí es innegable que es una herramienta útil y concreta para vivir mejor. Basados en esta herramienta comparto un ejercicio simple para disminuir las frustraciones y movernos hacia otra forma de ver las cosas más objetivamente. Recordemos que ser racional no significa considerar el peor escenario, sino, más bien, aprender a diferenciar los hechos de las interpretaciones. Para hacer el ejercicio busque tres hojas de papel, un lápiz y siga estos pasos:

1. Hoja 1. Identificar lo que necesitamos, todo lo que es básico para vivir. Tome una hoja y divídala en dos columnas. En una de ellas escriba lo que necesita materialmente, y, en la otra, lo que necesitas emocionalmente.

2. Hoja 2. Identificar lo que debemos hacer, las responsabilidades. Aquí divida la hoja en dos y anote en un lado todo lo que hace por otras personas, y, en el otro, todo lo que hace para su propio beneficio.

3. Hoja 3. Identificar lo que deseamos, todo aquello que hace que su vida sea mejor. También en dos columnas escriba lo que desea en términos materiales, en un lado, y en términos emocionales, en el otro.

Lea con detención las hojas y escríbalas todas las veces que sea necesario hasta que esté seguro de que nada falta por agregar. Ahora, mirando las tres hojas, piense en lo que lo limita a acceder a lo que realmente desea e imagine que sucede si lo deja de hacer. Ahora imagine qué sucede si obtiene lo que desea. No le contaré el final pero algo sucede cuando imagina que obtiene lo que desea.

La clave de nuestra vida está en experimentar. Hay una gran diferencia entre imaginar y experimentar. El cuerpo tiene un tipo de inteligencia y un tipo de memoria distinta de la mental y es probable que una de las únicas formas de conocer de qué somos capaces sea intentándolo. El que no se arriesga no sólo no cruza el río, sino que tampoco termina de saber nunca si realmente está vivo o no. Las cosas no ocurren de la noche a la mañana, incluso aquellos negocios o ideas creativas que nos sorprenden y que creemos que son mágicas, pasaron años gestándose en el interior de un corazón valiente que supo dar un paso a la vez sin perder la confianza en sí mismo y en la vida.

Un corazón que comprendió que la vida funciona mejor cuando hay más “y” y menos “o”, un corazón que comprendió que, cuando unimos lo que necesitamos y lo que deseamos, la responsabilidad es el resultado natural de lo que hacemos.