Energéticamente estamos iniciando la segunda mitad del año, y es momento para emprender lo que deseamos. Ha sido un año complejo, arduo en intensidad emocional; pero es tiempo de dejar atrás las excusas, la distracción, para, finalmente, superar la procrastinación. El primer paso al momento de iniciar algo nuevo es elegir una idea, pero ¿cómo sabemos si es el cambio correcto? ¿Cómo saber si resultará? ¿Si es lo que nos hará felices? Llevar a cabo un cambio no es inmediato y, tal vez, la parte más compleja es sostener el cambio en el tiempo.
Vencer el miedo al fracaso es, quizás, uno de los mayores desafíos que enfrentamos al emprender un cambio; sentimos miedo a tener pérdidas, miedo a que otros se burlen de lo que hemos hecho o no lo consideren lo suficientemente bueno. ¿Cómo atravesar el miedo y dar el primer paso? Conocerse a uno mismo es una de las claves.
A veces, tomando herramientas desarrolladas para mejorar negocios podemos dar nuevas soluciones a nuestra vida cotidiana. La técnica o enfoque llamado Diseño Centrado en el Humano o Diseño Centrado en el Usuario nació en los años 80 en la Universidad de California en San Diego, Estado Unidos, y trabaja como eje principal que todo producto o servicio que desarrollemos para que sea exitoso debe estar enfocado en resolver un problema, centrado en facilitar la vida a otros. Esta técnica indica tres dimensiones que debemos considerar al momento de evaluar una idea antes de generar un nuevo negocio. Se deben leer pensando en el cambio que se desea obtener para la vida.
“La idea/El cambio debe ser deseable”. Deseable significa que nuestro producto o servicio tiene que ser deseado por otros, nuestro público objetivo debe tener ganas de consumirlo porque le hace bien, le resuelve un problema o lo ayuda a vivir mejor. Aquí, la diferencia es que nuestro publico, en este caso, es interno, son nuestras propias voces o miradas. Es decir, todos nuestros “yo” internos deben estar de acuerdo.
“La idea/El cambio debe ser factible”. Factible quiere decir que debemos evaluar qué necesitamos para hacer nuestro producto o servicio. Tecnología, maquinarias, espacio físico, conocimiento. Aquí, lo importante es que exista lo que necesitamos, no necesariamente que esté al alcance de nuestro presupuesto. No debemos restringirnos, en esta etapa estamos sólo pensando, y pensar es gratis. El gran desafío en el caso de los cambios internos o de vida es tener en claro que “factible” es ser realistas en el sentido de que es una vía material posible de alcanzar, no necesariamente conocida o racional.
“La idea/El cambio debe ser viable”. Con viable nos referimos al punto en donde debemos analizar si nuestra idea nos genera o no ingresos económicos y si estos están en relación con nuestras expectativas. En el caso de los cambios internos y de vida, los ingresos son de energía, de tiempo, de buena vibra, de felicidad.
Este simple ejercicio es una forma de trabajar la energía de nuestra Venus natal, que en estos días está encendida en el signo de Leo, encaminada para generar el cambio que deseamos. Hay que poner atención a las señales del universo y a lo que late dentro de nuestro propio corazón, es un gran cambio y es momento de hacerlo.
