Celulitis. Piel de Naranja. No importa cómo se la denomine y es que todas las mujeres –y también hombres- al referirse a ella solo piensan en la forma de eliminarla de su cuerpo y sobre todo, cuando comienzan los días más cálidos del año. ¿La razón? Y es que el final del invierno recuerda que llegan los meses de mostrar más el cuerpo y con ello la preocupación al recordar que no se ‘hizo mucho’ por la estética desde principios de año; situación que se ve agravada en este 2020, por una cuarentena que trajo consecuencias como aumento del sedentarismo y una alimentación poco saludable.

Pero, ¿qué es la celulitis?

“La celulitis es uno de los problemas que afecta a más del 90% de las mujeres. Se considera una afección metabólica que se caracteriza por cambios fisiológicos en el tejido conectivo, en la micro circulación y en el tamaño de los adipocitos. Esta afección  genera un aspecto indeseado sobre todo en los miembros inferiores y en muchos casos, molestias y dolores al tacto”, señala Keila Masud, dermatocosmiatra, masoterapeuta y reikista mendocina.

¿Por qué aparece?

La especialista mendocina señala que “la causa de la celulitis es múltiple, pero entre las más comunes podemos encontrar el factor genético o hereditario; la falta de ejercicio; una alimentación inadecuada. Asimismo la toma excesiva de alcohol y consumo de tabaco pueden ser factores importantes para su aparición como así también, trastornos circulatorios o factores hormonales”.

¿Cómo la identificamos?

Las zonas más atractivas para la celulitis son piernas, muslos, glúteos y abdomen. Estas partes del cuerpo suelen coincidir con los puntos de mayor acumulación grasa. Por ello muchas veces, se tiene a confundir celulitis con obesidad, pero son dos realidades completamente distintas.

Según señalan los especialistas, la celulitis puede manifestar en dos variantes: la “Celulitis común”, llamada “dermatopaniculosis”, que son depósitos de grasa atrapados bajo la piel y la “Celulitis Infecciosa”, que tal y como su nombre indica corresponde a una infección del tejido celular subcutáneo. En este sentido, aquella más común es la que se muestra en forma de hoyos en la piel, que se deben mayoritariamente a la retención de líquidos, grasas y a la falta de ejercicio. En resumen, es una concentración indebida de grasas.

“Podemos decir que la celulitis se clasifica en tres categorías dependiendo su nivel de gravedad: blanda, edematosa o esclerótica. El diagnóstico de tal problemática será siempre determinado por un profesional, quien determinará el tratamiento más adecuado para el paciente” enfatiza Masud y agrega: “Al momento de diagnosticar y abordar la misma, es indispensable la confección de una ficha de salud para cada paciente, donde se detalle de manera exhaustiva su historia clínica, registro de antecedentes y factores pre disponentes y la toma fotográfica de cada zona a tratar”.

¿Cómo tratarla?

Sin duda que el tratamiento de la ‘piel de naranja’ involucra no solo cambios en los hábitos de vida sino también, a la tecnología. Y es que los adelantos de los últimos años, han permitido contar con una excelente aparatología no invasiva para aplicar sobre esta afección del cuerpo.

“En lo que concierne a los tratamientos más adecuados, podemos encontrar una amplia gama de tecnologías que trabajen en pos de mejorar dicha afección, teniendo siempre presente que es imposible eliminarla por completo. Podemos decir que siendo uno de los problemas que más nos afecta como mujeres, es posible encontrar una diversidad de tratamientos efectivos para mejorar notablemente su aspecto”, apunta Keila Masud.

En este sentido, algunos de los tratamientos más recomendados y efectivos para tratar la celulitis son:

Drenaje linfático manual: favorecer el retorno venoso es el primer plano que debemos priorizar en todos los protocolos de tratamiento.

Presoterapia: trabaja a través de la compresión (a través del aire) de los miembros inferiores y abdomen, simulando un masaje de drenaje linfático, activando de esta manera el sistema circulatorio.

Ultracavitación: genera de implosión de la célula grasa, la cual va a ser eliminada por medio de la orina.

Radiofrecuencia: genera ondas electromagnéticas de alta frecuencia que inducen el calentamiento de las diferentes capas de la piel, favoreciendo el aumento de la circulación, la formación de nuevo colágeno y la migración de los fibroblastos.

En conclusión, comenzar a tratarla en sus primeros estadios nos garantiza una mayor efectividad y que no siga evolucionando.”Es indispensable destacar la prevención, a través de buenos hábitos alimenticios y la realización de actividad física, quienes serán nuestra principal arma para evitarla”, finaliza Masud.

Agradecimientos: Keila Masud, Dermatocosmiatra, Masoterapeuta y Reikista. IG: @keilamasudestetica