“Necesitaba estar acá”. Florencia es abogada, madre de dos hijas y una de las tantas personas que celebraron la reapertura de los centros comerciales. Su frase ilustra el sentimiento de la gran mayoría de los empleados y clientes, que este martes volvieron a pisar los shoppings para comprar y pasear, pese a que esta última actividad no está permitida.
El anexo del decreto 694, que habilitó la actividad de los centros comerciales, es claro: “Queda estrictamente prohibido el acceso de toda persona que asista con fines recreativos. Sólo podrán ingresar clientes que se dirijan a realizar trámites, compras o gestiones habilitadas en el complejo a tal fin”.
Sin embargo no muchos lo tomaron en cuenta esa medida, lo que generó dolores de cabeza a los encargados de controlar que se cumpla el protocolo. “Me voy a volver loco”, decía uno de ellos mientras observaba a un grupo de personas circular tranquilamente a “contramano”, sin respetar la dirección que marcaban las flechas destacadas en el suelo.
Larga espera
Los centros comerciales, que mantuvieron sus puertas cerradas durante casi tres meses a raíz de la pandemia del coronavirus, este martes pudieron reabrirlas luego de la habilitación otorgada por el gobierno provincial. Los empleados celebraron y muchos clientes no aguantaron la ansiedad. Antes de la reapertura (el horario de atención es de 11 a 19) se habían formado filas en el ingreso a los establecimientos, sin respetar en la mayoría de los casos el distanciamiento recomendado.

Otro ejemplo de la “desesperación” de los consumidores fueron las postales en las playas de estacionamiento del Mendoza Plaza Shopping y de Palmares, que lucían abarrotadas de vehículos.
Comprar, cambiar o retirar y despejarse o pasear. Esas fueron los principales motivos de los clientes que se acercaron a los centros comerciales.
“Quería volver respirar este ambiente”, confesó una mujer mientras se sacaba selfies y esperaba a su madre para tomar un café. “Hoy nos toca mimarnos a nosotras”, comentó.
Distinto fue el caso de dos hermanas que aprovecharon la reapertura del Shopping para comprar un regalo por el cumpleaños de su madre. “Nos vino muy bien la determinación del gobernador. Acá todo está impecable, la higiene del salón y de los comercios, incluso más que en cualquier hospital”, comentó Melisa.
Mientras escogían un jean y un sweater para su madre, aseguraron no tener miedo por los contagios: “Hay que seguir cuidándose para no volver atrás, pero no podíamos seguir encerrados”, consignó Aldana.
José es entrenador deportivo y fue a Palmares para comprar un repuesto para su impresora. “Esta reactivación le hace bien a la provincia, la gente no tiene que tener miedo, tiene que seguir siendo responsable y cuidarse así cuida al otro”, expresó.
Comerciantes animados
El distanciamiento social (delimitado por las dimensiones del salón), el uso de alcohol en gel, tapabocas, máscara facial, guantes de látex y mucha conciencia es lo que prima en los comercios donde, además, se observó mucho optimismo por parte de los empleados.
Micaela hace tres años trabaja en un local del Shopping y asegura estar “más entusiasmada que nunca”. La joven lamentó las suspensiones de algunos de sus compañeros, “pero los que estamos volvimos con las pilas cargadas. Necesitaba estar acá, cumplir mi horario, relacionarme con la gente”.

Sobre los cuidados para la atención, expresó que tienen que tener en cuenta el distanciamiento entre personas y la cantidad de clientes en el local. Además, para cobrar debe colocarse una máscara facial. “El barbijo y la desinfección del local lo debemos tener presente todo el tiempo”, contó.
Diferente es la postura de otra empleada, que se identificó como Melisa: “Tenemos miedo porque la habilitación fue muy de repente y no sabemos cuál será el comportamiento de las personas. Encima es el primer día y ya vemos circular mucha gente”, comentó.
“Atendemos con barbijos, que cambiamos cada dos horas, y máscara facial. El uniforme que utilizamos nos lo colocamos en el mismo salón y lo dejamos acá, no volvemos a la casa con ese traje, lo cual ya es una tranquilidad para con nuestra familia”, agregó otra vendedora de una tienda.
Gran expectativa
Los gerentes del Mendoza Plaza Shopping y de Palmares se mostraron conformes y expectantes con la habilitación. “Estamos trabajando en el tema de la delimiración de los locales y la concientización de los empleados para la atención, pero estamos muy contentos con esta posibilidad de poder volver a abrir los negocios”, contó Diego Lago, de Palmares.
El empresario aseguró que el 90% de los locales abrió sus puertas y la capacidad del predio es para 4.907 personas.

Por su parte Andrés Zavattieri, gerente general del Mendoza Plaza Shopping, manifestó que hace tiempo esperaban que se diera esta reapertura: “Se han tomado todos los recaudos y ahora esperamos que la gente respete y se comporte como corresponde”.
“Fueron casi tres meses de estar parados y se observa un gran espíritu de arranque. La gente está con ansias, los empleados con ganas y no tenemos dudas que todo funcionará como corresponde”, concluyó.
