Mientras las autoridades sanitarias argentinas pusieron en duda la llegada de la vacuna contra el coronavirus de Pfizer y BioNTech, el Instituto de Salud Pública de Chile (ISP) autorizó este miércoles el uso de emergencia de ese producto.

El vecino país se convierte de esta manera en el primero de Sudamérica en aprobar la inoculación, que será aplicada a la población mayor de 16 años. Y tiene un convenio comercial con Pfizer para importar 10 millones de dosis, suficientes para inmunizar a cinco millones de personas.

“Se acaba de aprobar la vacunación masiva de acuerdo a lo que defina el programa nacional de inmunizaciones”, dijo el director del ISP, Heriberto García.

“Esta comisión de expertos se pronuncia favorablemente a la solicitud de autorización de uso excepcional por urgencia sanitaria solicitada para la vacuna BNT 162b2 presentada por Laboratorio Pfizer”, dijo Caroline Weinstein, miembro del panel.

La “solicitud para autorización provisional” es un mecanismo que está determinado en el artículo 99 del Código Sanitario chileno y que se usa para cubrir una necesidad urgente de naturaleza colectiva. En este caso, para proteger a la población frente al COVID 19.

La farmacéutica estadounidense, que ya está aplicando la vacuna en países como Estados Unidos y Reino Unido, había presentado la solicitud a fines de noviembre, tras dar a conocer una efectividad del 95 %. “Este es un momento histórico para Chile (…) El país está preparado para recibir vacunas“, agregó García.

El anuncio del ISP aclaró además que la aprobación de la vacuna del Laboratorio Pfizer, corre sin perjuicio de las otras opciones de inoculación que siguen su carrera para lograr acreditación en Chile.

Según el plan de vacunación contra el COVID 19 que se dio a conocer el pasado 1 de diciembre, las dosis serán gratuitas y voluntarias y se empezarán a inyectar durante el primer trimestre de 2021.

Desde la llegada del virus el pasado marzo, Chile ha suscrito acuerdos con varios laboratorios para el desarrollo y la distribución de vacunas entre los que destacan la firma china Sinovac, el grupo Janssen de Johnson & Johnson y el grupo AstraZeneca en colaboración con la universidad de Oxford.

Además, en septiembre, el país se adhirió a la plataforma COVAX Facility, impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Alianza para la Vacunación (GAVI) para garantizar un acceso universal a la eventual vacuna.

Según informaron las autoridades, el plan de vacunación comenzará por la “población crítica”, empezando por los trabajadores de la salud, las Fuerzas Armadas y los empleados del transporte, y continuará por otros grupos de alto riesgo, como los adultos mayores y los enfermos crónicos.