Detectives policiales y judiciales realizarán en las próximas horas una inspección en los dos domicilios donde habría sido golpeada Naiara Ortiz, la niña de 3 años asesinada en el fin de semana en Rivadavia.

El objetivo es que, a través de esas medidas, se pueda constatar o descartar la versión que aportó la madre, María Isabel Ortiz (27), tras ser imputada el miércoles como autora del hecho de sangre.

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De acuerdo con ese relato, la criatura se cayó en dos oportunidades, el miércoles y el sábado, mientras jugaba.

Cada uno de esos accidentes se habrían producido en la casa de La Colonia, Junín, donde vive el padrastro de la criatura, Luis Miguel Ávila (35), acusado coautor, y en la vivienda del padre de la mujer, localizada en Los Campamentos, Rivadavia.

Justamente, la hipótesis desarrollada por la fiscal Valeria Bottini y su equipo, liderado por el jefe de fiscales de Junín-Rivadavia Mariano Carabajal, sostiene que fue en alguna de esas dos propiedades donde se produjeron los maltratos que desembocaron en la muerte de la pequeña, ya que la pareja estuvo en esos dos lugares durante el fin de semana.

Teniendo en cuenta el resultado de la necropsia que realizó el Cuerpo Médico Forense (CMF), las lesiones se produjeron entre 24 y 48 horas antes de realizarse ese procedimiento. Es decir, que la bebé habría sido golpeada entre el viernes y el sábado, según la investigación.

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Otra de las medidas que los representantes del Ministerio Público tomaron para verificar la veracidad de los dichos de Isabel Ortiz, fue citar a las personas que aseguró que estuvieron presentes cuando su hija tuvo las supuestas caídas.

Entre los testigos se encuentra una menor de edad, por lo que se deberá realizar una cámara Gesell para conocer su relato.

El hecho

Fue el sábado por la tarde cuando Ortiz y Ávila llegaron con la bebé a la guardia del Hospital Saporiti. Le explicaron a los médicos que Naiara se había descompensado por deshidratación.

La pequeña fue derivada de urgencia al Hospital Perrupato, en San Martín, ya que los médicos notaron que presentaba severas lesiones, las cuales no habían sido mencionadas por la madre y el padrastro.

Más allá de los esfuerzos médicos la niña falleció a las 16 del domingo, por lo que las autoridades judiciales profundizaron la investigación. 

Peritos del CMF examinaron el cuerpo de la víctima y constataron que tenía diversas heridas coincidentes con maltratos: múltiples traumatismos, una fisura de cráneo, tres costillas rotas en el costado derecho y lesiones en el hígado y los riñones.

Lo cierto es que tras el deceso, la madre y el padrastro de la niña fueron capturados en un cementerio rivadaviense, después de despedir los restos de Naiara.

Este miércoles la fiscal Bottini los imputó por homicidio agravado por la alevosía –a la mujer se le sumará el agravante del vínculo– y fueron enviados a la cárcel. Ambos enfrentarán como única pena la perpetua, en caso de llegar a juicio.